CONFESIONES
Qué sufrió Rochi Igarzabal durante Casi Ángeles y por qué decidió contarlo ahora
El mundo del espectáculo, muchas veces glamuroso e idealizado, puede ocultar realidades menos conocidas y con profundas repercusiones emocionales. Esta es la verdad que Rochi Igarzábal decidió revelar recientemente, compartiendo su experiencia a lo largo de su tiempo como parte de la exitosa serie juvenil 'Casi Ángeles'.
Durante una reveladora entrevista en 'La Sesión', conducida por Sofía Calvo, Igarzábal abrió una ventana hacia los desafíos personales que enfrentó siendo apenas una adolescente. Lo que discutió fue mucho más que simples recuerdos; se centró en situaciones que afectaron profundamente su autoestima y percepción personal a través de los años, hasta que sintió la necesidad de hablar sobre ello públicamente.
Igarzábal reflejó que su travesía no fue del todo diferente a la que cientos de jóvenes enfrentan en la industria televisiva y del entretenimiento. Detalló cómo las presiones sobre su apariencia física se hicieron presentes desde una edad temprana, al iniciarse en un mundo que tiende a priorizar formas específicas de belleza. Particularmente, el equipo de vestuario del programa fue un punto de tensión, recordando momentos en que se le invitaba a usar ropa de tamaño inadecuado bajo la excusa de 'la imagen adecuada'.
"Me dijeron que tenía que usar trajes que claramente no eran de mi talla y eso lentamente empezó a calar en mi percepción de mí misma", recordó la actriz, cuyo relato pone de manifiesto cómo este tipo de prácticas pueden moldear de manera negativa la autoimagen de jóvenes talentos.
No solo fue la presión directa del entorno en el set lo que moldeo su experiencia. Las redes sociales también jugaron un papel crucial, con críticas y comentarios que amplificaron su inseguridad. "Lo que veía en Twitter era constante. Cada nuevo comentario se volvía parte de cómo me veía yo misma", compartió.
Más allá de la ropa y los comentarios en línea, Rochi habló de momentos filmográficos que resultaron en situaciones incómodas y, a menudo, perturbadoras. Reveló que la naturaleza de algunas escenas, en las que se le pedían movimientos sensuales y el uso de aceite corporal, la hicieron sentir expuesta. Estos recuerdos maduraron en ella el deseo de denunciar y abordar las prácticas innaturales a las que los actores y actrices adolescentes pueden verse sometidos.
Actualmente, Rochi Igarzábal cuenta con las herramientas y el tiempo para procesar y entender esas vivencias, ya no las acepta como norma, sino como señales de una dinámica a la que es válida enfrentarse. Sus declaraciones han reabierto una conversación crucial sobre las expectativas físicas en el mundo del espectáculo y destacan las interminables luchas sobre identidad y autoimagen a las que los jóvenes están sujetos dentro de la industria.