TEATRO
La respuesta de los espectadores a Flor Peña después de la polémica por el padre de Messi
La atmósfera en el Paseo La Plaza estaba cargada de anticipación la noche en que Flor Peña reapareció en su obra "Las hijas". No era solo una cuestión de teatro o talento actoral la que llenaba el ambiente; era la sombra del escándalo reciente lo que realmente capturaba la atención de muchos asistentes. Apenas unos días antes, un rumor infundado involucrando al padre de Lionel Messi había sacudido el programa que Peña conduce en Luzu TV, colocándola inevitablemente en el ojo de la tormenta mediática.
Antes de la función, Florencia Peña dejó claro en sus escuetas declaraciones que entendía la magnitud del error y sufrió las críticas. "Solo disculpas", fue todo lo que dijo antes de escurrirse entre bambalinas. Sin embargo, el espectáculo debía continuar, y había un cúmulo de ansiedad sobre cómo la audiencia recibiría a la actriz tras el revuelo.
Inesperadamente, la recepción fue cálida. A pesar de las preocupaciones previas, el público elogió la aparición de Flor Peña en el escenario con un ánimo que disipó rápidamente cualquier expectativa de rechazo. La sala del teatro apenas dejó espacio sin ocupar, y los murmullos del prefunción fueron sustituidos rápidamente por aplausos apenas la actriz pisó tablas.
La obra progresó de manera fluida, sin que el eco del incidente en las redes sociales perturbara el ambiente teatral. Los espectadores no dejaron que el escándalo empañara el arte y, a cada comentario humorístico de Peña, seguía una risa, cada escena emotiva encontraba una adecuada respuesta de silencio atento. El teatro se transformó en un santuario temporal, apartado del debate público que se desarrollaba simultáneamente en el mundo digital.
La explicación de Flor Peña respecto al incidente fue franca y directa al finalizar la actuación. Describió cómo la noticia falsa había sido transmitida a ella en medio de un programa encargado de generar risas, envuelta en la certeza que transmite la comunicación por internas improvisadas. "Yo estaba desconectada", repitió, intentando contextualizar su desconocimiento del impacto generado.
El camino hacia la calma y el entendimiento también se reflectó en el remate de la noche. Durante el saludo final, Peña fue aclamada por el espectro del auditorio. No hubo espacio ni para abucheos ni recriminaciones, sino ovaciones. Optando por salir del teatro desde una puerta lateral, parecía desprenderse del peso del día, con una sonrisa de humildad.