A las rosquitas, le sumó la venta de vuvuzelas en la calle y asegura que lo mejor de Roca es “el poder trabajar”
En las calles de General Roca, las historias de esfuerzo y trabajo diario se entrecruzan por estos días con la pasión futbolera. Angélica, una vecina de la ciudad, es un claro ejemplo de ello.
No importa si llueve, hay viento, mucho sol o neblina. Siempre es mejor si la temperatura es agradable, para poner la banquetita y la mesita, con un gran tupper lleno de rosquitas.
En la esquina de calle Mendoza y Palacios de Roca, una espera con largos semáforos en un punto muy transitado de la ciudad, es una buena oportunidad para deleitar unas masas circulares con azucar espolvoreada en sus contornos, que Angélica vende buena parte de los días de la semana.
Hace tres años que se dedica a vender rosquitas en la vía pública, pero con la llegada del Mundial, decidió ampliar su oferta y sumarse a la fiebre mundialista ofreciendo todo tipo de artículos celestes y blancos.
"Con el tema del mundial estamos con vuvuzelas, camisetas, gorritos, todo para alentar a la selección", relató Angélica desde su puesto callejero, donde también exhibe banderas y camisetas de Messi. Con una sonrisa, invitó a todos los vecinos a acercarse y preguntar precios: "Aquí estamos para alentar a Argentina, vamos Argentina todavía".
En diálogo con ANRoca Angélica, originaria de Allen, se considera una "hija adoptiva" de General Roca, ciudad en la que vive hace 40 años, desde que se casó a los 16. Su vida está marcada por el amor a su familia: tiene esposo, tres hijos y diez nietos, y con orgullo cuenta que uno de ellos se recibió recientemente de policía. "Así que feliz", expresó con emoción.
Para ella, lo más lindo de vivir en Roca es, sin dudas, la posibilidad de ganarse el pan de cada día. "El poder trabajar, el poder llevar el pan a la casa todos los días", afirmó con convicción. Además, destacó la tranquilidad de la ciudad y un valor fundamental para ella: "El ser buena persona, porque cuando uno es buena persona las cosas le van bien".
La intersección cercana al Barrio Universitario es un buen punto para llevar algo para comer... y de paso, algún artículo albiceleste para alentar la ilusión de una cuarta estrella en la casaca argentina. Allí, está Angélica, con una dupla irresistible.