CONTROVERSIA
Daisy May Queen apuntó contra Mario Pergolini y reveló una vieja situación de maltrato
En las últimas semanas, el ambiente mediático argentino se ha visto sacudido por declaraciones que invitan a una reflexión sobre la dinámica laboral y el trato hacia las mujeres en los medios. La locutora Daisy May Queen, ahora alejada de las cámaras y residentes en la India, ha reabierto un viejo capítulo que involucra al reconocible conductor Mario Pergolini. En un diálogo franco con Mitre Live, Daisy compartió anécdotas del pasado que resultan inquietantes tanto para sus seguidores como para quienes han seguido las contribuciones de Pergolini al ámbito mediático.
La discusión alrededor de Mario Pergolini se intensificó a partir de las acusaciones realizadas por María Julia Oliván, quien abordó el tema de la relación del conductor con sus compañeras. Daisy May Queen, al recordar sus propios encuentros y observaciones, afirmó que Pergolini es recordado por haber manifestado públicamente su rechazo a la colaboración con mujeres. Una postura que Daisy resumió en una declaración provocadora donde el conductor, según sus recuerdos, privilegiaba un entorno de trabajo exclusivamente masculino calificando a las mujeres de ser emotivas en exceso.
En sus declaraciones, Daisy no escatimó en comentarios sobre su percepción de los éxitos profesionales de Pergolini. "Nos desautorizaba como competidores, yo estaba mucho más lejos pero sus comentarios apuntaban a acallar otros éxitos", reflexionó. Sin embargo, reconoció algunas características positivas del presente profesional de Pergolini, indicando que ha adaptado y evolucionado su enfoque al trabajar ahora de la mano con mujeres. "Es un avance lo que veo ahora, y si bien hizo comentarios antes, hay mérito en evolucionar con el tiempo," concede
A pesar de su crítica a los comportamientos pasados de Pergolini, Daisy May Queen indicó estar abierta al diálogo y a la posibilidad de observar su crecimiento actual más de cerca. "No niego que si lo veo trabajando diferente ahora, lo puedo aplaudir. Pero lo observó de lejos, y lo que sé es a través de terceros" admite que su visión está limitada a lo que los medios presentan.
Tanto señalamientos como los elogios parciales de Daisy dejan sobre la mesa el dilema de cómo los cambios en las figuras públicas deben gestionarse a la par con un análisis crítico de sus contribuciones pasadas. La historia de Daisy y Pergolini resuena como un claro ejemplo de la continua reevaluación necesaria en las estructuras de poder residuales en medios.
En última instancia, la historia que comparten, aunque apareció turbia, posee una profundidad emocional mayor. Recordando tiempos compartidos durante el inicio de sus carreras, Daisy evoca en su narración una imagen juvenil de ambos mientras compartían el trayecto en tren tras jornadas de radio. Suprema es la nostalgia de quien admite saber que aquellos intercambios quedaron relegados a un recuerdo distante. Sin confirmar si el encuentro se podría llevar a cabo, Daisy concluye extendiendo simbólicamente su invitación a disculpar, asistiendo con indiferencia al paso del tiempo, pero con la puerta abierta a tomar un café para conversar y curar pasadas heridas.