Alertan sobre el uso de almohadillas de nicotina, una tendencia que crece entre los jóvenes
La Federación Argentina de Cardiología (FAC) alertó sobre el creciente uso de almohadillas de nicotina (nicotine pouches), un producto que se coloca entre la encía y el labio y libera nicotina directamente al torrente sanguíneo sin necesidad de combustión ni humo.
Según señalaron desde la entidad, se trata de una tendencia en ascenso que todavía no cuenta con regulación en Argentina, pese a que distintas sociedades sanitarias solicitaron hace tiempo al ministerio de Salud de la Nación que avanzara con su prohibición.
Panorama mundial
En un reciente informe, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó que desde 2010 el número de personas que consumen tabaco en el mundo se redujo un 27%. Sin embargo, el organismo advirtió que uno de cada cinco adultos continúa consumiendo tabaco y que esta práctica sigue provocando millones de muertes evitables cada año.
Las mujeres alcanzaron la meta mundial de reducción para 2025 cinco años antes de lo previsto, mientras que entre los hombres no se espera cumplir ese objetivo hasta 2031. Actualmente, cuatro de cada cinco consumidores de tabaco son hombres y representan cerca de 1.000 millones de personas.
Por primera vez, además, la OMS estimó que más de 100 millones de personas consumen cigarrillos electrónicos en el mundo. De ellas, al menos 15 millones son niños de entre 13 y 15 años, quienes tienen en promedio nueve veces más probabilidades que los adultos de vapear.
En Argentina, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Consumos de Prácticas de Cuidado (ENCoPraC), la edad promedio de inicio en el consumo de tabaco es de 17,4 años y el 49,2% de la población probó cigarrillos alguna vez en su vida.
Almohadillas, la nueva trampa
Aunque suelen promocionarse como productos “sin tabaco” o “más limpios”, desde la FAC advirtieron que la ausencia de humo no implica ausencia de riesgos.
“El aumento de la frecuencia cardíaca, la elevación de la presión arterial, la vasoconstricción, la activación del sistema nervioso simpático y las alteraciones en la función endotelial participan en el desarrollo de hipertensión arterial, arritmias y enfermedad cardiovascular a largo plazo”, sostuvo el cardiólogo Luis Cicco, integrante de la FAC.
El especialista señaló además que la preocupación es mayor en adolescentes y adultos jóvenes, ya que el cerebro continúa su maduración hasta aproximadamente los 25 años. La exposición a la nicotina durante esa etapa favorece una dependencia más rápida e intensa y puede consolidar la adicción.
“El problema no es lo que se siente cuando se usa. Es lo que el cerebro empieza a necesitar cuando no se usa”, afirmó.
Desde la entidad también remarcaron que estos productos suelen asociarse, desde el marketing, con conceptos como discreción, modernidad, libertad o reducción de daño frente al cigarrillo tradicional.
Vapeo y cigarrillo
La FAC recordó que ya había advertido sobre los riesgos de los cigarrillos electrónicos o vapers, que se presentan como alternativas libres de humo, aunque también generan efectos negativos sobre la salud.
Según datos de la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 2018, el consumo de cigarrillos electrónicos alcanzaba al 1,1% de los adultos y al 7,1% de los jóvenes de entre 13 y 15 años. En Estados Unidos, actualmente más de 12 millones de adultos utilizan estos dispositivos, con las tasas más altas entre personas de 18 a 24 años.
Pedido de sociedades científicas
La FAC informó que, junto con otras nueve organizaciones científicas, solicitó dejar sin efecto la resolución 549/2026 del ministerio de Salud, que legalizó la comercialización y fiscalización de cigarrillos electrónicos, productos de tabaco calentado y bolsas de nicotina.
Entre los argumentos planteados, las entidades señalaron que estos productos pueden quedar al alcance de niños y adolescentes y remarcaron que no existe una dosis segura de nicotina.
Según indicaron, los productos con nicotina generan dependencia, afectan el desarrollo cerebral durante la adolescencia, aumentan el riesgo cardiovascular, producen toxicidad fetal durante el embarazo, exponen a sustancias dañinas, pueden provocar intoxicaciones accidentales y, en sus formas inhaladas, afectar las vías respiratorias y el pulmón.
Además, sostuvieron que contribuyen a normalizar nuevas formas de consumo que dificultan abandonar la adicción y favorecen la iniciación temprana.