Exquisiteces que ayudan: las mamás que transforman la merienda en un abrazo comunitario
Cuando llega el jueves Gabriela Velázquez se prepara junto a Patricia, Laura y Mimi, otras tres mamás de barrio nuevo y comienzan a cocinar exquisiteces dulces y saladas. En una vivienda en San Juan 4448 estas vecinas solidarias arman unas hermosas bandejas llenas de roquitas, pastafrola, pizetas y demás cosas ricas. A las 18 ya empieza a sonar el timbre y llegan padres y madres junto a sus pequeños. Con mucho amor ellas les entregan estas bandejas a 14 familias.
“Soy pastelera, me dedico al rubro hace muchos años y hace un tiempo atrás empezamos a dar una merienda. Somos un grupo de mujeres que ayudamos a otras mujeres, generalmente mamás solas con niños a cargo”, contó Gabriela que es una de las coordinadoras.
La vecina señaló que las familias se llevan la merienda a la casa, sobre todo leche. “Está difícil para ellos comprar entonces empezamos a dar leche y algo para compartir; a veces damos torta, a veces damos pastafrola, entre todo lo que elaboramos la mayoría de las mamás que estamos, eso brindamos”, contó. .
Gabriela detalló que la iniciativa comenzó con un roperito solidario que realizan hace años.
“Siempre vimos a las mamás que venían al roperito con los nenes. Entonces un día empezamos a dar algunas galletas u otras cositas. La necesidad en estos tiempos es tan grande, nunca nos había pasado como este año, que el roperito quedó vacío por completo”, explicó.
Un trabajo en equipo y una familia que acompaña
“Esto lo sustentamos entre las mamás que pertenecemos al espacio, nos auto convocamos cuatro mamás, y empezamos a elaborar para ayudar a las demás”, expresó orgullosa Gabriela.
La pastelera contó que sus hijos también se suman a colaborar. “Ellos están acostumbrados a que nosotros, estemos siempre involucrados con la sociedad, Siempre que nosotros tuvimos trabajo, pudimos ayudar a otros, con lo con lo que teníamos”, reconoció.
Gabriela pone en cada merienda su talento como pastelera. “Les hago de todas cosas ricas, a veces la gente ve y dice: "Ay, quiero comer eso". Y muchas veces la familia no se puede dar ese gusto, entonces yo aprovecho a volcar todo mi arte culinario para los chicos”, señaló.
La coordinadora contó que reciben donaciones para seguir con esta iniciativa. Aquellos que deseen ayudar pueden acercarse después del mediodía a San Juan 4448.