2026-05-24

De cantera a santuario natural de un centenar de especies: el oculto paraíso de aves a minutos de Roca

El Humedal El Macá funciona dentro de una reserva y ya registra cerca de 150 especies, en la entrada de Cervantes. El acceso al público general permanece cerrado para conservar la gran diversidad de pájaros que se encuentran en el lugar.

Lo que durante años fue una cantera de extracción de piedra en Cervantes, poco a poco se transformó en uno de los espacios con mayor diversidad de aves registradas en Río Negro. Entre lagunas de agua limpia, sauces nativos y refugios de observación, el Proyecto de Conservación Humedal El Macá avanza silenciosamente hacia su objetivo, convertirse en una reserva natural privada en plena Patagonia.

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El humedal el Macá se encuentra a pocos metros de la entrada principal hacia Cervantes, a minutos de Roca. ANR recorrió la reserva privada junto a Julián Tocce, observador de aves y fotógrafo aficionado de la ciudad, quien integra el equipo interdisciplinario de voluntarios que trabaja en la recuperación ambiental del lugar.

“Cuando estoy cansado de la vida en general vengo acá, te sentás, escuchás el agua, los patos, las aves… es otro ritmo”, describió mientras recorría una de las cinco lagunas que hoy conforman el humedal.  El proyecto nació casi de manera accidental.

Según explicó Tocce, las excavaciones realizadas por la cantera comenzaron a llenarse de agua cuando subió la napa freática, en lugar de avanzar con el relleno de las lagunas, como estaba previsto originalmente, los integrantes del proyecto notaron que la naturaleza empezaba a recuperar el espacio por sí sola.

Julian Tocce afirmó que su amor por las aves es "de toda la vida" y que uno de sus lugares en el mundo es dentro de las "casas" destinadas a avistar aves sin molestarlas. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Las aves comenzaron a ocupar el lugar y entendimos que había algo importante pasando, entonces decidimos acompañar ese proceso, pero sin intervenir”, relató. Actualmente, el predio cuenta con cerca de 100 hectáreas y se convirtió en un punto clave para investigadores, observadores y fotógrafos de naturaleza. Hasta ahora se registraron 135 especies de aves, aunque aseguran que el número sigue creciendo, convirtiéndose en el sitio con mayor cantidad de aves documentadas en la provincia.

Entre las especies más llamativas aparece el macá plateado, considerado una de las “estrellas” del lugar. “Acá crían, tienen pichones como casi todas las especies”, explicó Tocce. Precisamente por eso, una de las decisiones centrales del proyecto fue no introducir peces ni otras especies externas al ecosistema.

“Ya tenemos antecedentes de castores y otras especies introducidas que fueron un desastre ambiental. Si acá soltáramos pejerreyes, por ejemplo, competirían por el alimento con los macá y terminarían desplazándolos”, advirtió.

“Las aves se quedan porque encuentran tranquilidad”, explicó Julián Tocce durante la recorrida realizada por ANR. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

El humedal también comenzó a recibir aves migratorias provenientes de regiones muy lejanas. Durante los últimos años se detectaron especies que llegan desde Alaska y el Ártico, además de aves del norte del continente que comenzaron a desplazarse hacia la Patagonia producto del cambio climático. “El seguimiento muestra que aves de Bolivia o Brasil ya aparecen en el norte argentino; las del norte bajan al centro y las del centro llegan hasta nuestra Patagonia”, explicó.

A diferencia de otros espacios de conservación, en El Macá no existen animales introducidos ni especies mantenidas artificialmente. “No es un zoológico, nosotros acompañamos a la naturaleza, pero no interferimos”, remarcó Tocce respecto a la intervención humana nula en el lugar. Respecto a la consulta de porqué las especies eligen el lugar y no lo abandonan, Julían explicó que las aves permanecen allí porque encuentran condiciones ideales: agua limpia, tranquilidad y alimento. “Van y vienen porque son libres, pero se quedan porque están cómodas”, resumió Tocce.

Entre la actividad extractiva y las lagunas naturales, el Humedal El Macá busca consolidarse como reserva privada. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Actualmente el lugar no está abierto al público general. El acceso permanece restringido debido a que todavía faltan habilitaciones, seguros, sanitarios y una sala de interpretación ambiental. Además, los responsables buscan minimizar el impacto humano mientras continúan las tareas de conservación y monitoreo científico. Sin embargo, Tocce explicó que la idea principal del proyecto es que continue sin ser abierto al público en general.

A pesar que es privada, al lugar ingresan investigadores, biólogos, integrantes del Club de Observadores de Aves (COA Roca), fotógrafos especializados y personas vinculadas a proyectos ambientales. Incluso, durante el último Global Bird Day participaron observadores de distintas ciudades de Río Negro y Neuquén.

Además del valor ambiental, quienes participan del proyecto remarcan el impacto que genera el contacto con la naturaleza en medio de una rutina cada vez más acelerada. “Nos damos cuenta del cambio climático por los pájaros. Ellos van ocupando o dejando lugares que muchas veces desaparecieron por la mano del hombre”, explicó Tocce. Y agregó: “Te da una conexión con la tierra que hoy no tiene precio, venís, te sentás y estás en naturaleza plena”.

Decenas de aves utilizan las lagunas del Humedal El Macá, uno de los espacios con mayor biodiversidad registrada en Río Negro. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Sin embargo, reconoció que uno de los grandes desafíos es encontrar el equilibrio entre mostrar el lugar y protegerlo. “Es un contrasentido porque nos gustaría hacerlo conocer, pero tampoco podemos meter un masivo de gente porque espantaríamos a todos los animales que hoy están tranquilos y seguros”, señaló. Por eso, el equipo trabaja tomando como referencia otras reservas privadas y urbanas del país, con visitas guiadas reducidas y recorridos delimitados para minimizar el impacto humano sobre el ecosistema.

Actualmente el predio cuenta con distintos "hides" o refugios de observación, que permiten registrar aves a pocos metros sin molestarlas. Allí trabajan observadores, fotógrafos y especialistas que cargan los registros en plataformas internacionales como eBird, vinculada a la Universidad de Cornell, una de las principales referencias mundiales en ornitología.

Aunque el Humedal no es abierto al público, pequeños grupos de aficionados y profesionales recorren en lugar junto a Julian Tocce, uno de los principales responsables del lugar. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Mientras la cantera continúa funcionando en algunos sectores, el proyecto avanza en silencio entre lagunas, juncos y aves migratorias. Un paisaje inesperado que comenzó como una remediación ambiental y hoy busca convertirse en una de las reservas privadas más importantes de la región.

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