REVELACIÓN
La curiosa historia de Natalia Oreiro con los inodoros de su casa que nadie conocía
En una revelación tan insólita como fascinante, la actriz y cantante Natalia Oreiro confesó un detalle poco conocido sobre su hogar: tiene más de siete inodoros. Detrás de esta asombrosa cantidad de sanitarios se esconde no solo un capricho, sino una verdadera pasión por preservar la arquitectura clásica y las piezas de época.
Durante una intima entrevista en el programa Otro Día Perdido, conducido por Mario Pergolini, Oreiro compartió con el público lo que algunos podrían considerar una extravagancia, pero que para ella es una manifestación de su amor por el diseño de otras épocas. Con una risa que denotaba tanto sinceridad como diversión, reconoció la curiosidad que siempre ha despertado su interés por los inodoros. "Me fascina la arquitectura antigua. En mi casa todo es original de la época", detalló, destacando que su hogar está lleno de detalles que respetan las construcciones clásicas.
Mario Pergolini, conocido por su estilo agudo y perspicaz, aprovechó la oportunidad de comparar este interés con el del comediante Agustín "Soy Rada" Aristarán, quien es famoso por su obsesión con los inodoros tecnológicos. Este contraste permitió a Oreiro conducirse por los caminos de la nostalgia al recordar su primera experiencia con los sanitarios modernos durante una estancia en un hotel, quedando sorprendida por el sofisticado servicio.
Sin embargo, Oreiro aclaró que su pasión no se inclina hacia la modernidad, sino hacia los antiguos y detallados productos artesanales. "Me gustan los diseños antiguos, esos que están labrados y pintados a mano", expresó, reflejando un deseo por mantener viva una estética pasada que para muchos podría parecer obsoleta.
Pergolini, llevándola a más secretos sobre su hogar, logró sacarle una cifra a la cantidad exacta de inodoros, lo que resultó en un momento humorístico durante la entrevista. Sobrepasando la seriedad de lo coleccionista, Oreiro hizo de este momento un acontecimiento relevante dentro de la charla. Un número pausado y certero: tiene más de siete obsesiones cerámicas.
Al final, la revelación sorprende más por lo que simboliza que por lo que implica. Natalia Oreiro demuestra cómo una preferencia, que a simple vista puede parecer una excentricidad, define su estilo personal y su comprensión de la historia arquitectónica, sugiriendo que cada componente de su hogar es parte de una cuidada artesanía cultural que abraza y eleva la memoria del lugar donde vive.