2026-05-21

FUERTE MENSAJE

Leopoldo Luque declaró en el juicio por la muerte de Maradona

El neurocirujano habló sobre el momento en el que Maradona recibió el alta de la clínica de Olivos, a principios del 2020, y aseguró que por entonces el exfutbolista “estaba lúcido”.

En un escenario cargado de emociones y tensiones, Leopoldo Luque, el neurocirujano que fue una figura central durante los últimos días de Diego Maradona, enfrentó por séptima vez al tribunal para declarar en el juicio que investiga la muerte del icono futbolístico. Todo ocurrió en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, donde el neurocirujano se mostró eufórico y defensivo mientras Jana y Gianinna, hijas del astro, decidieron retirarse de la sala en medio de la declaración.

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Luque inició su intervención con una reveladora afirmación, argumentando su cercanía y afecto por Maradona. La frase, cargada de frustración, subrayó la idea de que Diego mismo habría salido en su defensa si estuviera presente. Así, comenzaba su estrategia para afrontar lo que él define como acusaciones injustas hacia su persona.

El médico relató nuevamente los días en que Maradona recibió el alta de la clínica de Olivos a inicios de 2020. Hizo énfasis en que para entonces, a pesar de su estado de salud, Maradona mostró lucidez y el deseo firme de regresar a su hogar. “Era el mismo Maradona con la impresionante personalidad que influía en el mundo” comentó Luque, resaltando cómo el exfutbolista se mantuvo fiel a su carácter desafiante.

Entre menciones de incidentes polémicos, Luque abordó un episodio potencialmente comprometedor. Según narró, un asistente de Maradona habría facilitado marihuana durante el confinamiento en La Plata, contaminando aún más las condiciones médicas ya complicadas con el uso de recetas cuidadosamente administradas. Aquí, Luque reconstruyó escenas donde él, personalmente preocupado, instaba al exjugador a buscar ayuda médica especializada.

Con un enfoque ligeramente introspectivo, Luque se tomó momento para dirigirse a Jana Maradona sobre un audio de Whatsapp que insultaba a la joven. Ofreció disculpas y justificó sus palabras como un exabrupto del estrés y la presión acumulada. “No pienso eso realmente”, aclaró, negando cualquier intención de dañar con sus comentarios del pasado.

El neurocirujano aprovechó para explicar las limitaciones de su campo profesdional, arguyendo que los neurocirujanos están especializados en situaciones muy concretas y no contemplan el panorama general necesario para ciertos diagnósticos complicados. No obstante, prometió defender su reputación. “Es difícil llevar en la espalda la culpa de decisiones en áreas que no me corresponden”, insistió.

Quizás la declaración más polémica de su discurso provino de su denuncia hacia la presión que sus colegas médicos enfrentan en este juicio. Directamente identificó una suerte de coerción, donde los profesionales parecen limitados en sus declaraciones por el miedo a represalias. Aseguró que solo hay influencia indirecta sobre el testimonio médico proporcionado ante el tribunal y llamó a cuestionar la integridad en algunos diagnósticos presentados.

Así se desarrolló este capítulo del caso Maradona, con Leopoldo Luque plantado en el ojo de un huracán acusatorio del que asegura saldrá finalmente airoso.

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