2026-05-17

La historia de Víctor Hugo y una vida dedicada al fútbol barrial: más de 20 años formando chicos

Con esfuerzo, constancia y dedicación, el entrenador sostiene desde 2001 una escuelita barrial que vio crecer a generaciones enteras y que se transformó en un espacio de contención para cientos de chicos de San Cayetano.

Por Agustín Aroca

La escuelita de fútbol infantil del barrio San Cayetano de Roca arrancó con Victor Hugo, cuatro padres más y algunas categorías cuando el barrio aún no contaba con ningún equipo formado, 24 años atrás.

Hoy Victor, como lo conocen todos los chicos que han pasado por el club, sigue al frente de la escuelita, donde continuan pasando cientos de chicos cada año, en un lugar donde el deporte funciona también como espacio de contención y enseñanza.

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En la cancha del historico San Cayetano, ubicado en la esquina de calle Colombia y Santa Rosa, Víctor Hugo González le da clases a más de 150 chicos cada semana. Desde 2001 está al frente de la escuelita del barrio y, más de dos décadas después, todavía sigue llegando cada semana para entrenar chicos, acomodar camisetas, organizar partidos y acompañar a generaciones enteras que crecieron dentro de la cancha.

Victor Hugo con la última categoría campeona el fin de semana pasado, la 2018. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

“Cuando arrancamos eran cuatro padres nada más”, recordó. En aquellos primeros años, San Cayetano todavía no tenía un espacio futbolístico para los chicos del barrio y la necesidad de crear algo propio empezó a crecer entre las familias, así nació la escuelita. Con el paso del tiempo, el proyecto se fue ampliando, las categorías crecieron, llegaron más chicos y muchos de aquellos nenes que comenzaron jugando hoy tienen cerca de 40 años., algunos incluso llevan ahora a sus propios hijos a entrenar.

“Hay chicos que vienen y me saludan después de muchísimos años, algunos fueron jugadores míos, otros rivales, eso es lo más lindo que deja el fútbol infantil”, contó Victor en diálogo exclusivo con ANR. Aunque reconoce que tiene una personalidad “gritona” para dirigir, asegura que detrás de esa forma de entrenar siempre hubo una intención de acompañar y motivar. Incluso recordó una anécdota de los primeros años, cuando otro padre dirigió un categoría del club en su ausencia y los chicos no dejaban de mirar hacia afuera buscando escucharlo. “Después los padres me decían que los nenes estaban acostumbrados a mi voz, al incentivo, eso también es parte del vínculo que se arma”, explicó quien sigue al frente del Club desde su fundación.

Para Víctor Hugo, el fútbol siempre ocupó un lugar central en su vida, incluso desde chico, cuando en su propia familia no todos compartían esa pasión, el tecnico de infantiles contó que su padre no era futbolero, aunque del lado materno sí existía una fuerte conexión con el deporte y ,con el tiempo, esa pasión terminó convirtiéndose en parte de su identidad y en una rutina inseparable de sus días. “Siempre fui loco por el fútbol”, resumió. Después de más de dos décadas al frente de San Cayetano, asegura que ya no imagina su vida lejos de una cancha, de los entrenamientos y del vínculo cotidiano con los chicos del barrio.

Más que enseñar fútbol

Para Victor, el objetivo nunca fue solamente ganar partidos, durante la entrevista remarcó que día a día intenta inculcar valores y priorizar el estudio antes que cualquier resultado deportivo. “Si un chico falta porque tiene que estudiar, está perfecto, primero está eso”, sostuvo el director tecnico, que a pesar de la gran cantidad de niños que tiene, llama a todos por su nombre propio.

También aseguró que siempre buscó mantener reglas claras dentro de la escuelita y evitar ventajas deportivas indebidas. “De mí podrán decir que soy griton, que no les gusta mis formas, pero nunca van a poder decir que hice trampa”, afirmó al recordar situaciones en torneos infantiles donde decidió jugar igual aun sabiendo que el partido no se jugaría por los puntos, explicando que siempre fue claro con los rivales al momento de presentar un equipo.

“Primero está el estudio y después el fútbol”, remarcó González sobre una de las enseñanzas que intenta transmitir en la escuelita. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Respecto a cómo cambió el ambiente en estos más de 20 años dentro del deporte en la ciudad, Victor Hugo lamentó algunas modificaciones que observa en el fútbol infantil actual, especialmente el aumento de la violencia y las discusiones entre adultos durante los partidos. “Antes los chicos esperaban todo el año para jugar el Mundialito, hoy cambió mucho, los padres siguen siendo hinchas de sus hijos y eso es normal, pero hay situaciones que antes no pasaban tanto”, señaló.

Actualmente, entre todas las categorías, la escuelita reúne alrededor de 150 chicos, aunque reconoce que los números fueron variando con los años y la aparición de nuevas escuelas de fútbol en distintos sectores de la ciudad.

Sostener una escuelita barrial durante tantos años también implicó esfuerzo económico y mucho compromiso personal. González admitió que en varias oportunidades tuvo que poner dinero de su bolsillo para cubrir gastos cuando faltaban chicos o no alcanzaba para sostener la actividad. “Eso pasa en todos los clubes barriales. muchas veces hay que poner plata para que los chicos puedan seguir jugando”, explicó.

Aun así, asegura que nunca pensó seriamente en dejar, aunque este año dudó por primera vez después de tantos años, apenas volvió a comenzar la actividad recuperó rápidamente el entusiasmo. “Empieza el movimiento de nuevo y me engancho otra vez”, contó.

Más de 150 chicos actualmente forman parte del club barrial San Cayetano. Foto Tania Domeniccuci-ANR

 

A lo largo de más de dos décadas, Víctor Hugo vio pasar cientos de chicos, algunos llegaron a jugar en clubes importantes de la región, otros siguieron caminos distintos, incluso Victor recordó el caso de un joven que actualmente juega en Italia tras haber pasado por San Cayetano. Sin embargo, para él, lo más importante sigue siendo lo extrafútbolistico. “Lo mejor es cuando un chico que ya es grande te reconoce, te abraza o se acuerda de vos, eso es lo que queda del fútbol infantil”, aseguró.

En el barrio, donde la escuelita ya forma parte de la historia cotidiana de San Cayetano, Víctor Hugo sigue ocupando el mismo lugar que hace más de veinte años: el de ese entrenador que tres días a la semana, y todo el fin de semana, lleva adelante el desarollo fútbolistico y personal de cientos de niños, junto al acompañamiento constante de las familias.

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