Conocé el trabajo de la Policía Montada y cómo es el vínculo entre jinete y caballo
En el predio de la División Rural y Montada de General Roca, autoridades de la Unidad Regional Segunda realizan diaramente un trabajo en conjunto con la unidad especial y los equinos del lugar.
Desde el lugar, los agentes explicaron de forma exclusiva a ANR las tareas de prevención, rastreo y búsqueda que desarrollan en una amplia jurisdicción, que abarca desde El Cuy hasta Casa de Piedra y desde Allen hasta Puente Cero. Además, destacaron la incorporación de tecnología como drones con cámaras térmicas y el constante adiestramiento de los caballos para responder en operativos rurales, urbanos y eventos masivos.
El jefe regional, el inspector Eliseo González dialogó con ANR acompañado por el oficial principal Nicolás Chauquepan, a cargo de la Policía Montada de la ciudad (única en la zona), sobre como es el trabajo que realizan en la ciudad, por sitios alejados de la provincia y como se forma el vinculo entre los caballos y sargentos.
“Fuera de la profesión policial, es un amor que se tiene con el animal y se crea un vínculo muy estrecho. Uno sabe el estado de ánimo del otro”, explicó Chauquepan desde la unidad especial ubicada en cercanias de Paso Cordova, al referirse a la relación entre jinete y equino.
Las autoridades remarcaron que el lazo no se da solamente de manera individual, sino también con todo el grupo de trabajo. En ese sentido, señalaron que el concepto de “unidad especial” no solo responde a la preparación del personal, sino también al nivel de adiestramiento y compañerismo logrado con los animales.
El entrenamiento de los caballos, que son alrededor de 15, comienza desde el amanse y continúa de manera progresiva hasta su incorporación al grupo. Una vez montados, los equinos son preparados para adaptarse a distintos entornos, desde zonas rurales hasta espacios urbanos con gran concentración de personas.
“Han podido interactuar con niños en escuelas primarias sin ningún tipo de problema”, destacaron. También mencionaron que la policia montada participa recurrentemente en eventos masivos como la Fiesta Nacional de la Manzana y operativos en canchas con tribunas completas, donde participan en controles de seguridad y manejo de grandes grupos de personas.
“La sola presencia de las unidades especiales ha hecho que los eventos se desarrollen con normalidad”, señalaron, al tiempo que destacaron la coordinación lograda entre caballos, motos y personal táctico. Además del trabajo operativo, la unidad incorporó herramientas tecnológicas como drones con cámaras térmicas, utilizados especialmente en búsquedas de personas en zonas rurales o de difícil acceso. “La idea es siempre ir profesionalizándonos”, afirmaron desde el lugar.
El cuidado de los animales también ocupa un rol central para la Policía. La unidad montada cuenta con un veterinario que se capacita específicamente para el seguimiento sanitario de los caballos, incluyendo vacunación, limpieza y controles diarios. Respecto al origen de los equinos, indicaron que muchos fueron incorporados a través de donaciones o mediante trabajos articulados con la Secretaría de Ganadería y organismos provinciales.
Conocé la historia de 6 caballos y sus jinetes:
Uno de los efectivos en el lugar es el sargento primero Matías Valenzuela, uno de los primeros integrantes de la Policía Montada cuando se creó la división. Según contó, la regional necesitaba una unidad de estas características para mejorar el servicio en toda la provincia y varios efectivos debieron capacitarse en Chaco para ponerla en funcionamiento.
Su compañero es Karim, un caballo de 11 años que participa en tareas preventivas, actividades con escuelas y eventos masivos. “Siempre trabajé con él. Se le va dando un caballo a cada jinete para que forme un vínculo. Son como personas, tienen personalidades diferentes”, expresó. También contó que Karim recibió su nombre por el origen árabe de su padrillo y que significa “generoso”. “Karim es un compañero más para mí", aseguró.
El sargento Elías Francisco trabaja hace más de tres años en la unidad y desde hace dos comparte tareas con Milonga, un caballo cuyo nombre surgió por su gusto musical. “Cada caballo tiene su temperamento, como uno mismo. Uno sabe cómo se encuentra ese día, si tiene dolor o no. Se genera un vínculo especial”, explicó. Aunque describió a Milonga como más nervioso que otros caballos, aclaró que siempre está atento y nunca es violento.
Marcelo Araneda y su caballo Cirilo también forman parte de la unidad. Araneda nació y creció en el campo, por lo que desde chico estuvo ligado a los caballos. “La gente del campo nos conoce y muchas veces nadie más que nosotros llega a su puesto. Se alegran de vernos”, contó sobre las recorridas rurales que realizan habitualmente. Sobre Cirilo, destacó que es un caballo tranquilo y que, como cualquier compañero, tiene días mejores que otros.
El sargento Sebastián Gutiérrez trabaja junto a Apolo desde hace cinco años. Explicó que la tarea diaria implica alimentarlo, cuidarlo y acompañarlo constantemente. “Uno se da cuenta si está triste o enojado con solo verlo”, sostuvo. Además, remarcó la importancia de la Policía Montada en una región atravesada por chacras y campos. “Muchas veces nosotros podemos llegar a lugares donde autos o camiones no pueden entrar”, afirmó.
Luis, otro de los integrantes de la brigada, llegó a la Policía Montada tras ser trasladado a la Brigada Rural, sin experiencia previa con caballos. Hoy trabaja junto a Charango, al que describió como “el más mimoso de todos”. Según explicó, una vez que el caballo entra en confianza, el trabajo se vuelve mucho más sencillo.
También estuvo presente el sargento Facundo Paillao junto a Napoleón. Oriundo de la Línea Sur, aseguró que siempre le gustó el trabajo rural y destacó el rol social que cumple la unidad en las zonas alejadas. “Hay gente que no recibe visitas de nadie y nosotros vamos y ayudamos”, señaló sobre los recorridos por puestos rurales. En cuanto a Napoleón, contó que se adaptó rápidamente y que se caracteriza por ser muy tranquilo.
Además de los operativos y recorridas rurales, desde la Policía Montada destacaron que el trabajo diario también incluye largas jornadas de entrenamiento, limpieza y cuidado de los equinos. Los efectivos explicaron que cada caballo recibe seguimiento permanente y que el vínculo que se genera permite detectar rápidamente cambios de ánimo, cansancio o molestias físicas. También remarcaron que muchos de los animales participan en actividades sociales y educativas, visitando escuelas y compartiendo jornadas con niños, en un trabajo que busca acercar la institución a la comunidad y mostrar el costado más humano de la unidad especial.
Sin embargo, una de las tareas más destacadas, además del fuerte trabajo entre caballo y jinete, tiene que ver con el acompañamiento social en las zonas rurales, según explicaron los agentes. Los efectivos recorren diaramente puestos y campos alejados, tanto al norte como al sur de la región, manteniendo contacto frecuente con puesteros y familias.
“Ellos saben quién está en cada lugar, cómo acceder y muchas veces llevan mensajes o mercadería”, comentaron. También explicaron que esos recorridos resultan claves durante búsquedas de personas, ya que cuentan con un relevamiento detallado de caminos, puestos y habitantes de la zona.