RELACIONES
Ricardo Darín contó cómo fue la separación que atravesó con Florencia Bas
Antes de ser una de las parejas más consolidadas de la escena mediática argentina, Ricardo Darín y Florencia Bas vivieron momentos que amenazaron con quebrar la armonía de su hogar. Fue en 1999 cuando sucedió una crisis que rompió el silencio en el que solía moverse esta pareja, poniendo en pausa una relación que ya contaba con una década de historia y dos hijos en común.
En aquellos años, los rumores abundaron. La separación de Ricardo y Florencia, aunque sin mudarse de la casa familiar ubicada en el barrio de Belgrano, sorprendió a quienes conocían el perfil reservado del matrimonio. Con el paso de las semanas, comenzaron a circular historias sobre distanciamientos, mensajeros desconocidos, e incluso valijas alistadas, todo sumando al torrente de habladurías que arropó la crisis.
A pesar de confirmar su separación, Ricardo Darín, conocido por su rol protagónico en la cinta "El secreto de sus ojos", dejó claro que esa pausa en la pareja no era el resultado de una ruptura amarga o peleas continuas. Se trataba de priorizar a sus hijos, el Chino y Clara. Aún pequeños, requerían la estabilidad que su presencia conjunta en el mismo hogar pudiera ofrecer, razón por la cual decidieron seguir viviendo bajo el mismo techo.
Por su parte, Florencia Bas atravesaba una transformación personal. De estar dedicándose casi exclusivamente a su familia, comenzó a invertir tiempo en su crecimiento personal, apostando al deporte y lanzándose a nuevos desafíos laborales. Este cambio en Florencia desató versiones sensacionalistas que llenaron páginas y más páginas mientras se especulaba sobre su vida amorosa, efectos colaterales de ese resurgir profesional.
Durante esa temporada de incertidumbre, fue notorio que la rutina familiar se encaminaba por caminos paralelos. Bas veraneó junto a sus hijos en las playas de Punta del Este, mientras Darín se sumaba a ellos ocasionalmente los fines de semana. La separación física alimentó aún más las especulaciones, avivando la idea de una posible ruptura definitiva.
Sin embargo, Darín fue enfático en aclarar que no había movimientos inmobiliarios en curso ni aspiraciones de llevar dos vidas independientes. No se trataría solo de asuntos logísticos, sino de proteger lo que consideraban primordial en ese momento: el bienestar emocional y la rutina de sus hijos.
El amor que una vez los unió demostró su fortaleza y capacidad de reapropiarse. Transformando la tormenta en un recoveco del camino recorrido juntos, Ricardo Darín y Florencia Bas alcanzaron a reconstruir su hogar sobre bases aún más sólidas, refugiándose en la privacidad que tanto protegían. Hoy, ese capítulo es una anécdota de ese dinámico y reverenciado trayecto en pareja que forjaron, habiendo superado aquella turbulencia temporal para reforzar el cariño y lealtad que los mantienen unidos hasta hoy.