2026-05-06

El bajo caudal del río Negro comienza a notarse en Roca

La situación forma parte de un escenario más amplio y esta misma postal se repite en los ríos de la región, en medio de una emergencia hídrica que se combate con obras de contingencia.

La bajante del río Negro ya es visible en  Roca. En sectores como El Parador, la disminución del caudal dejó más superficie de costa expuesta y un cauce visiblemente más retraído respecto de meses anteriores.

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Las imágenes tomadas en la zona muestran con claridad el cambio: una franja más amplia de piedras y el agua corriendo más lejos de lo habitual. Si bien no se trata de una situación extrema, la diferencia resulta perceptible a simple vista.

La baja del caudal se hace notoria en la zona del parador. Foto: Tania Domenicucci

La situación local no es aislada. Forma parte de un escenario más amplio que atraviesan los ríos de la región. En los últimos días, los caudales del Neuquén, el Limay y el Negro registraron una disminución significativa, en algunos casos cercana a valores históricamente bajos.

El río Neuquén es el más afectado: aguas abajo del dique compensador El Chañar transporta alrededor de 46 metros cúbicos por segundo, muy por debajo de los registros de meses anteriores. El Limay también muestra una merma importante, con unos 212 m³/s, lo que repercute directamente en el río Negro, que actualmente ronda los 258 m³/s, menos de la mitad de lo que llevaba durante el verano.

Detrás de esta caída hay una combinación de factores. Por un lado, un ciclo climático adverso, con escasas precipitaciones, un invierno con menor acumulación de nieve y un deshielo poco significativo. Por otro, una política de manejo más conservadora de los embalses, orientada a preservar las reservas de agua ante la falta de recarga.

El caudal del río Negro también es parte una reducción temporal para obras

En el caso del río Negro, además, la bajante responde en parte a una situación puntual: la reducción temporal del caudal para permitir trabajos de mantenimiento en la central hidroeléctrica Guillermo Céspedes, en la isla de Choele Choel. Se trata de una medida transitoria que, según lo previsto, comenzaría a revertirse en los próximos días.

Aunque en el Alto Valle el impacto por ahora es principalmente visual, en otras zonas de la provincia la situación es más compleja. A comienzos de año, el gobierno de Río Negro declaró la Emergencia Hídrica por 180 días en varios departamentos de la Región Sur y la zona andina, donde la falta de agua afecta tanto a pobladores como a la producción.

Desde el Departamento Provincial de Aguas (DPA), el delegado regional Matías Tormann explicó a ANR que, a partir de esa declaración, se llevó adelante un relevamiento integral en comisiones de fomento, con foco en las áreas más comprometidas, pero extendido a toda la provincia.

“Se trabajó mucho sobre las captaciones de agua y también sobre los tanques domiciliarios, porque en muchos lugares no hay reserva y eso agrava la situación cuando el recurso escasea”, indicó.

Las acciones también alcanzaron a las zonas rurales, donde el impacto fue más fuerte. Allí, muchas familias enfrentaron dificultades no solo para el consumo cotidiano, sino también para sostener la actividad ganadera. “Hay pobladores que directamente no tenían agua, o que no podían abastecer a los animales”, señaló.

Entre las medidas implementadas se incluyen perforaciones para acceder a agua subterránea - con una licitación en marcha que prevé asistir a unas 40 familias - , estudios geológicos para mejorar la efectividad de esas intervenciones y trabajos de recuperación de aguadas y jagüeles, claves en la Región Sur.

En paralelo, también se intervino en sistemas productivos afectados. En zonas como el río Chico, la disminución del caudal impactó en cultivos como la alfalfa, donde este año se redujeron los ciclos de riego y producción.

Un escenario que aún no se estabiliza

Si bien las primeras lluvias y el descenso de las temperaturas generaron una leve mejora en algunas áreas, desde el DPA advierten que la situación está lejos de normalizarse. “No estamos todavía en niveles que permitan decir que la emergencia terminó”, explicó Tormann.

En ese sentido, remarcó la importancia de anticiparse a lo que pueda ocurrir en la próxima temporada, especialmente si se repiten condiciones de altas temperaturas y escasas precipitaciones.

En el Alto Valle, en tanto, no se registran por ahora problemas generalizados en el abastecimiento de agua para riego, ya que el sistema vinculado al dique Ballester se mantiene estable. Sin embargo, existen sectores puntuales, sobre todo hacia la zona de meseta, donde sí se detectan complicaciones.

La imagen del río Negro en Roca, con su cauce retraído y la costa más expuesta, no implica una situación crítica inmediata. Pero sí funciona como una señal visible de un sistema hídrico que atraviesa tensiones y que depende, cada vez más, de variables climáticas inciertas.

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