“En mi barrio se boxea”: la iniciativa de clases gratuitas que desbordó de chicos y ahora busca urgente un espacio
En la ciudad de General Roca, madre e hijo comenzaron hace algunos años la iniciativa de brindar clases de boxeos de forma libre y gratuita para que chicos y chicas puedan entrenar, contenerse y alejarse de la calle. Bajo el lema “un pibe en el ring es un pibe menos en la esquina”, nació “En mi barrio se boxea”, un proyecto social que hace algunos días abrió sus inscripciones y debió ser cancelada ante la gran cantidad de convocotaria. Ahora sus organizadores buscan de forma urgente un espacio en el que poder recibir a todos los chicos que deseen comenzar a entrenar.
Detrás de la propuesta que busca ayudar a los chicos de Barrio Nuevo y todos los barrios de la ciudad están Alejandra Raileff y su hijo Tomás “El Azteca” Gauto, boxeador amateur de la ciudad. “Esto viene de hace años. Dábamos clases en gimnasios donde se paga cuota y ahí te cruzás con una realidad muy dura: chicos que no pueden pagar 30 o 40 mil pesos, ni siquiera unos guantes”, explicó Alejandra en diálogo exclusivo con ANR.
Este año, Tomás junto a su madre Alejandra decidieron comenzar con las clases para los niños y armaron un espacio en el patio de su casa, con colchonetas, bolsas, vendas y guantes. Con el correr de las horas, la convocatoria gratuita se volvió viral y debieron cancelarla por no poder abarcar tanta gente. “Subimos la publicación y en cinco horas explotó. La idea era arrancar con cinco o diez chicos. Tuvimos que bajarla porque no tenemos el espacio. ¿Cómo metés 30 o 40 pibes en un patio de cinco por ocho?”, contó Alejandra, afirmando que desde allí se encuentra en búsqueda de un espacio para realizar la iniciativa solidaria.
El principal reclamo hoy apunta a la necesidad básica de un espacio físico. Alejandra y Tomas afirmaron que necesitan un lugar cerrado, amplio y en condiciones que permita retomar las clases gratuitas y dar respuesta a la alta demanda de los jovenes en los barrios. Según explicaron, la iniciativa continúa sumando respaldo en redes sociales y en los barrios, donde el interés de chicos y familias no deja de crecer y mantiene vigente el impulso por convertir la propuesta en una alternativa real de contención.
A la gran cantidad de gente sin un espacio disponible, se sumó la llegada del frío, que complico aún más el inicio de las clases gratuitas. “No podés entrenar boxeo al aire libre en mayo o junio. Los chicos transpiran, necesitan cambiarse, higiene. No tenemos esas condiciones”, agregó. Según relató Raileff, el interés por el boxeo en la ciudad creció fuerte en los últimos años, pero sigue siendo inaccesible para muchos.
“Un par de guantes sale 70 u 80 mil pesos. Si querés equipar a diez chicos, necesitás casi un millón. Es imposible. ¿Cómo le pedís a un chico que se los compre?”, planteó. En ese contexto, el proyecto apunta a su cuestión social, además del deportivo. “El boxeo no es violencia. Es disciplina, respeto, salud mental. Es un lugar donde un profe te mira a los ojos y te banca”, sostuvo. Tomás junto a su madre, quienes suelen dar las clases junto a todo un equipo de trabnajo afirmaron que se cruzan con realidad muy duras. "hay chicos que terminan de entrenar y no tienen una fruta para comer. Hay una necesidad que va mucho más allá del deporte”afirmaron.
“A mí el boxeo me sacó de la calle”
Tomás Gauto, hijo de Alejandra y uno de los impulsores del proyecto, puso en palabras el impacto personal que tuvo el boxeo en su vida. “Yo estaba muy metido en la calle, con malas juntas. Hubo un tiempo en el que fumaba, tomaba. El boxeo me cambió la cabeza, mi forma de ser. Me ayudó a salir de todo eso”, contó. Hoy Tomás, que además de competir en boxeo da clases junto a su madre, busca generar lo mismo en otros chicos. “Tengo muchos amigos que quieren salir de la calle, de las drogas. Esto puede ser una puerta para ellos”, aseguró.
A pesar del acompañamiento de vecinos, profes y hasta referentes del boxeo local, el principal obstáculo sigue siendo no tener un lugar físico donde darle clases a los chicos. “Golpeamos puertas, pero no tenemos nada concreto. En algunos polideportivos no te dejan ni colgar una bolsa. Hay mucha demanda, pero no hay espacios”, explicó Alejandra.
El objetivo, según explicaron ambos, es poder contar cuanto antes con un lugar cerrado, amplio y seguro donde puedan entrenar varias veces por semana. “Danos un espacio y en una semana te mostramos la cantidad de chicos que podemos convocar” explicó Alejandra.
Además de la gran convocotarioa de los niños que quieren comenzar a entrenar, Alejandra afirmó que las mismas familias son las que se ofrecen a colaborar, además de asistentes sociales que se acercan y vecinos dispuestos a donar lo que puedan. Además de elementos de boxeo, también están dispuestos a recibir alimentos y ayuda para poder contener a los chicos después de cada entrenamiento. “Esto es social. No es solo boxeo. Es contención, es estar, es acompañar”, resumió Alejandra.
Como ayudar
A pesar que el pedido principal que realizan los impulsores del proyecto es poder tener un espacio propio donde entrenar, también, quienes quieran colaborar con “En mi barrio se boxea”, podrán hacerlo con donaciones de elementos básicos de entrenamiento como guantes, vendas, cabezales o incluso alimentos para acompañar a los chicos después de cada práctica. Como explicaron sus organizadores, "todo suma", desde equipamiento usado en buen estado hasta ayuda para la merienda.
Para acercar donaciones y colaborar con el proyecto, podrán comunicarse directamente con Alejandra a través de su número de WhatsApp 2984 65-7975 o acercarse al domicilio donde actualmente entrenan en Barrio Nuevo, sobre calle Jilguero al 1991, lugar que hoy funciona como punto de contacto mientras continúan buscando un espacio más amplio y cerrado.