PARANORMAL
Luis Ventura vio la cara de su padre muerto en un dibujo de su hijo y contó cómo fue
La televisión suelen ser un ámbito de luces y sombras, de pequeñas pantallitas que muestran y ocultan partes de la vida de aquellos que día a día aparecen ante millones de espectadores. Sin embargo, ocasionalmente, surge un momento que trasciende esos pixels, uno que logra tocar las fibras más profundas del alma humana, como lo fue la reciente confesión del reconocido periodista Luis Ventura.
Todo comenzó en lo que parecía una charla amable sobre la vida y educación de su hijo Antoñito, cuando repentinamente Ventura se permitió contar una historia que trasciende el simple hecho cotidiano de un dibujo escolar. En medio de la conversación, relató un episodio vinculado con su padre fallecido, un relato que parecía sacado de un guion de fantasía pero que, para él, es tan real como el aire que respira.
Como parte de una actividad escolar, Antoñito debía realizar un dibujo con técnicas de pintura con las manos. No obstante, lo que para muchos padres representaría un simple trabajo infantil con manchas de colores, para Luis Ventura se convirtió en una ventana hacia un mundo imposible de comprender con meras palabras. “Lo tengo en el comedor”, confesó Ventura, con una voz que aún se quiebra al recordar cómo, entre esas huellas de colores, se hacía visible la imagen de su fallecido progenitor realizando una seña característica.
Aquello que para algunos podría ser interpretado como una casualidad o producto de una sugestión natural, Luis lo percibe como un mensaje de otro plano, una señal de que sus lazos familiares trascenderían la barrera final de la vida. "Esa mano, la mano de mi padre, estaba definida en medio del dibujo, con el pulgar hacia arriba, una seña inconfundible", explicó, añadiendo que ese detalle genera en él una mezcla de amor, esperanza y dolor que no podría superarse solo con razonamiento lógico.
Aunque Ventura quiso hacer explícita esta vivencia fuera de lo anecdótico y encontrar en la física una explicación válida, el profesor que una vez le enseñó le dejó sabias palabras sobre la energía del alma que perduran en su mente: "la muerte no existe, la energía seguirá hacia algún lugar del universo." Emocionado, Ventura concluyó su relato envuelto en una vulnerabilidad y sensibilidad pocas veces vistas en su figura pública. A lo contrario de las habituales polémicas que protagoniza en su carrera como periodista espectáculo, este relato proyecta una luz completamente diferente sobre su persona.
Finalmente, entre los presentes en la sala de rodaje, se creó un ambiente de reflexión y entendimiento; una comunión que ignoraba las etiquetas de lo racional y permitía por un breve instante conectarse desde los sentimientos más puros. Este dibujo, lejos de ser un conjunto de manchas para Ventura, es una visión tangible de amor eterno entre padre e hijo, fuere en dimensión terrenal o en la más sorprendente fantasía.