RECLAMOS
El descargo de Robertito Funes contra Telefe por destrato que generó polémica
Robertito Funes Ugarte, un conductor querido por muchos, ha decidido finalmente abrirse sobre un tema que le ha estado molestando durante bastante tiempo: su relación con Telefe. Lo hizo de una manera pública e impactante, usando sus plataformas de redes sociales para expresar su frustración y descontento. En un mensaje que fuera directo y sin tapujos, Funes Ugarte reveló lo cotidiano de sus desafortunadas experiencias en el mundo de la televisión.
De inicio, el tono del mensaje fue claro. "Un poco harto de todo y de todos. Evidentemente tendría que haber elegido otra profesión u oficio. O haberme quedado en Europa a trabajar en vez de volver en el 2008. El manoseo argento me superó", publicó, provocando inmediate reacciones entre sus seguidores y la opinión pública. Este mensaje crudo y honesto no fue suavizado con el tiempo, sino que, por el contrario, Funes pareció reafirmar su posición con reiteraciones enfáticas que giraban en torno a los mismos puntos de insatisfacción y desgaste.
Bajo este paraguas de desencanto, se sitúan las fricciones internas que ha protagonizado dentro de Telefe. Se alega, según fuentes allegadas, que Funes se siente relegado y subvalorado dentro de la cadena televisiva. En "Intrusos", un programa de chismes bien conocido en Argentina, se mencionó cómo el año pasado, cuando lideró el programa "La Noche de los ex de Gran Hermano", su presencia fue removida de las promociones, actú pryoritaria sumamente desalentadora para cualquier profesional en su posición.
Este tipo de situaciones, aparentemente, no son hechos aislados para Funes Ugarte. Hay una secuencia persistente de promesas incumplidas y modificaciones de agenda de último minuto que han ido acumulándose a lo largo de su carrera televisiva, erosionando poco a poco cualquier sentido de seguridad y pertenencia dentro del entorno de trabajo.
No obstante, una parte esencial de la crítica expresada por Robertito no sólo abarca su tratamiento específico, sino que amplía sus observaciones a una crítica mayor del clima profesional en los medios argentinos. Funes se queja de los pormenores de la gestión interna del medio, lamentando el "mal modo" en que la información y las decisiones son comunicadas, y hasta qué grado ha tolerado estos desplantes, sobre todo ahora que siente que alcanza el punto de quiebre con una crisis de identidad profesional. Son esos "manoseos constantes de poner y sacar figuras" lo que ha terminado por agotarlo, ahora amenazando con alejarlo del entorno que había sido su ámbito profesional durante años.