¡QUÉ LUJO!
Así es la clásica casa de Sol Pérez y su esposo: estilo moderno y confort total
Hay casas que hablan por sí solas. Y la de Sol Pérez y Guido Mazzoni parece ser una de ellas. Sin estridencias, sin lujos ostentosos, pero con una identidad muy marcada, el hogar de la pareja se transformó en un fiel reflejo de una tendencia que pisa fuerte: espacios amplios, luminosos y pensados para vivirlos de verdad.
A simple vista, lo que más impacta es la sensación de aire. Nada está puesto porque sí. Todo parece responder a una lógica donde la comodidad y la funcionalidad se combinan con una estética cálida. Los techos altos con vigas a la vista, en tonos claros, no solo le dan carácter al ambiente principal, sino que también generan una profundidad que invita a quedarse. Es ese tipo de detalle que, sin ser invasivo, define toda la personalidad del lugar.
La elección de colores acompaña esa idea. Predominan los tonos neutros en paredes y muebles, creando una base serena que transmite calma. Pero lejos de caer en lo monótono, aparecen pequeños quiebres que le aportan identidad. Uno de los más claros es el cuarto del bebé, donde los guiños a la naturaleza rompen con la uniformidad y suman un aire más lúdico y personal.
La cocina, por su parte, no está aislada. Se integra de manera natural al resto de la casa, como sucede en las construcciones modernas. Superficies grises, muebles claros y detalles en madera conviven en un espacio que no solo es estético, sino también práctico. Todo está pensado para el día a día, sin resignar estilo.
Pero si hay un punto que termina de definir el espíritu de la casa, es la relación con el exterior. Grandes ventanales atraviesan los ambientes y permiten que la luz natural sea protagonista durante todo el día. Esa conexión visual con el parque no solo agranda los espacios, sino que también genera una continuidad entre adentro y afuera que resulta clave.
En las zonas comunes, el criterio se mantiene: muebles sobrios, líneas simples y materiales nobles. Mesas de madera, sillas en tonos neutros y una decoración minimalista que evita la saturación. Menos es más, parece ser la consigna.
Y no es casual. Estos espacios amplios están pensados para adaptarse. Desde momentos de relax hasta rutinas de entrenamiento o juegos en familia, todo encuentra su lugar sin forzar la estructura del hogar.
El broche de oro está afuera. Un jardín amplio, rodeado de vegetación que aporta privacidad, y una piscina de buen tamaño con cerco de seguridad completan una propuesta que invita a disfrutar. No se trata solo de diseño: es una forma de vivir, donde la luz, el aire y el movimiento son protagonistas.