2026-03-13

EL ESTRECHO DE ORMUZ SEGUIRÁ CERRADO

El nuevo líder supremo de Irán amenazó a EEUU: "Vengaremos la sangre de nuestros mártires"

El nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jameneí, pronunció este jueves su primer discurso desde que asumió el cargo tras la muerte de su padre, Alí Jameneí.

El nuevo ayatolá de Irán, Mojtaba Jameneí, ha alzado la voz con fervor en su primera intervención pública desde que asumió el liderazgo tras el fallecimiento de su padre, Alí Jameneí. El discurso, emitido por la televisión estatal, fue contundente, como enmarcaban esperanzas algunos y temores otros, respecto a las tensiones que enmarcan las relaciones entre Irán y Estados Unidos e Israel en estos nuevos tiempos.

Jameneí ha reafirmado de manera implacable el compromiso de la República Islámica de tomar represalias contra las acciones militares de occidente señalando que la sangre derramada por los ‘mártires’ iraníes no quedará atrás ni olvidada. Esto marca un compromiso firme con la continuidad de la resistencia militar ante lo que perciben como una amenaza permanente y legítima que lea durante estos tiempos de incertidumbre.

El ayatolá ha trasladado a una nueva escena de conflicto al referirse al estrecho de Ormuz, un importante medio de transporte de crudo cuyo cierre ha anunciado para manifestarse contra sus enemigos globales y cuyo bloqueo pone en jaque los mercados de energía a nivel internacional, insuflando tensión contra los embates habituales de la diplomacia.

En un contexto de continuo enfrentamiento en la región, Jameneí ha advertido severamente sobre la necesidad de que las infraestructuras militares estadounidenses en las cercanías sean desactivadas, bajo la amenaza de sufrir el azote de las fuerzas iraníes. Este tono desafiante escompatible con la retórica tradicional de la República Islámica que, mientras fluctúa entre explotaciones bélicas y manifestaciones de cultura robusta, consolida un liderazgo que no es novedoso tan solo por sus acentos radicales sino por la preparación para enfrentar sanciones y bloqueos que vinieron anteriormente como represalias ante sus decisiones firmes.

Dentro de este huracán de declaraciones, no faltó el agradecimiento hacia las fuerzas armadas de Irán por su arduo trabajo en medio de las batallas, sumando la promesa de ofrecerles reconocimiento por el sacrificio y acción heroica fruto del actual zonda que les ha tocado navegar. Aunado a esto, Jameneí dejó en claro el apoyo de sus aliadas. Tanto la resistencia en Yemen como grupos armados de Irak y terroristas asentados en el Líbano, con prominente mención a la conexión entre su país y Hezbolá, subrayan su estrategia de alianzas regionales intachables en alianza, dispuestos a hacer su parte frente al asalto que se avecina.

A pesar de sus rígidas posturas, mostró un tenue vestigio de calma al asegurar que la población económica y emocionalmente afectada por esta lucha permanente no quedará desamparada, prometiendo compensaciones por los daños provocados en medio de la guerra, lo cual aún no disipa la incertidumbre que dicha situación conlleva pero reivindica al menos una resolución con respecto al alivio interno de las pérdidas sufridas. 

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