2026-03-08

Adiós al hombre que retrató Roca: murió Juan Villarruel, el fotógrafo inolvidable

Con su cámara documentó más de seis décadas de vida valletana. Desde sus inicios como autodidacta hasta las históricas coberturas del Rocazo, dejó un legado imborrable. La ciudad despide a un verdadero "maestro de maestros".

Hay hombres que no solo transitan por la vida de una comunidad, sino que dedican su existencia a contarla y preservarla. Hoy es un día de profunda tristeza para el periodismo y la cultura regional tras confirmarse el fallecimiento de Juan Villarruel, el histórico reportero gráfico del diario Río Negro que se llevó en sus retinas la memoria colectiva de toda una época.

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Durante toda su vida, sus ojos fueron los testigos silenciosos del día a día valletano. Con su cámara a cuestas registró alegrías, luchas sociales, tragedias y aquellas pequeñas postales cotidianas que terminaron impresas en miles de páginas de papel. Su incansable labor periodística dentro de la emblemática redacción se extendió de manera oficial durante 33 años, desde su ingreso en 1962 hasta el momento de su merecida jubilación en 1994.

"Mi primer fotógrafo" dijo Teté...y salió esta imagen con Juan Villarruel. (Foto: Gentileza)

 

Pero la vida de Villarruel, antes de convertirse en el gran retratista de General Roca, estuvo marcada por el esfuerzo y el sacrificio. Desde muy pequeño, tras la trágica muerte de su padre, tuvo que salir a trabajar y forjar su camino pasando por oficios tan variados como vendedor de caramelos, zapatero, verdulero, camionero y trabajador rural. Su espíritu inquebrantable lo llevó incluso a probar suerte en el exigente mundo del boxeo, llegando a entrenar en el mítico Luna Park antes de retirarse invicto en la región para darle paso a su verdadera pasión.

Sus primeros pasos en la fotografía los dio de manera fortuita y de la mano de José Ramos, el tradicional fotógrafo "minutero" de la plaza local, con quien aprendió los secretos del diafragma y las distancias de forma completamente manual. Ese aprendizaje autodidacta afinó una mirada sagaz que más tarde lo llevaría a capturar imágenes imborrables para la historia patagónica, cubriendo desde accidentes dramáticos hasta las crudas tensiones del "Choconazo" en 1969 y la gran rebelión del "Rocazo" en 1972.

Con el paso de los años, se transformó en mucho más que un simple trabajador de prensa: fue un faro para las nuevas generaciones. Considerado un pionero por haber impulsado uno de los primeros laboratorios exclusivos para prensa gráfica en la zona durante la década del 60, Juan formó a incontables fotógrafos que aprendieron de su infinita paciencia. Su enorme aporte y figura paternal le valieron un sentido homenaje por parte de la Muestra Anual de Reporteros Gráficos en el año 2009.

Quienes tuvieron el privilegio de conocerlo y compartir el vértigo de los cierres de edición, lo recuerdan como un hombre íntegro, memorioso, de palabra justa y profundamente familiero.

Hace algunas semanas, al notarse registrado por la lente de Tania Domenicucci, como un acto reflejo quiso saber por la cámara que lo retrataba. (Foto: T. Domenicucci. ANRoca)

 

Hoy la ciudad despide no solo a un artista de la lente, sino a un hombre bueno que iluminó a toda la comunidad desde el anonimato de su cuarto oscuro. Que su mirada siga brillando en cada foto que nos dejó.

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