2026-03-07

El milagro de Pía: la bebé prematura que se aferra a la vida en Roca

Valentina y Alan desde hace tres meses están al lado de su hija y tienen fe de que saldrá adelante. Así es la experiencia de dos padres en neonatología.

Pía tiene solo tres meses y desde que nació le ha tocado luchar por aferrarse a la vida en el área de neonatología del Sanatorio Juan XXIII de Roca. Cada día sus padres Valentina y Alan esperan el parte médico, ansiosos de escuchar buenas noticias. Una mejoría es un pequeño triunfo que les da fuerzas, aunque también aparecen las situaciones críticas donde solo se apoyan mutuamente y esperan en Dios un milagro. 

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Así es la rutina de una pareja de padres que no pierde la esperanza de poder volver a casa junto a su pequeña Pía.



La vida de Valentina Montero y su pareja, Alan, cambió drásticamente el 3 de diciembre pasado. Lo que debía ser un control rutinario de embarazo en Viedma se transformó en un traslado de urgencia. "Yo le dije a la obstetra que no me crecía la panza; tenía 28 semanas y no me crecía", relató Valentina.

Desde Viedma fueron derivados a Roca. Pia nació al día siguiente en el Sanatorio Juan XXIII, el 4 de diciembre, pesando solo 590 gramos. Desde ese momento, cada minuto se convirtió en una unidad de medida para la esperanza.

Una carrera de obstáculos por la vida

Los primeros meses fueron una sucesión de crisis médicas que pusieron a prueba la fe de la familia. Pia enfrentó niveles altos de azúcar, bilirrubina y una cardiopatía congénita (ductus abierto) que afortunadamente logró cerrarse. Sin embargo, su fragilidad extrema hacía que lo cotidiano fuera una tortura. "Sus venitas son como un pelo de nosotros de finitas; donde le ponías un catéter, se le explotaban enseguida", explicó su mamá.

Hace apenas tres semanas, el panorama se volvió oscuro. Una infección sistémica hinchó su pequeño cuerpo de líquido y los médicos fueron tajantes. "El jefe de Neo nos dijo que Pia no sabían si pasaba el fin de semana, decían que tenía dos días de vida", recordó Valentina.

Pero contra todo pronóstico médico, la bebé resistió. "Nosotros no creímos en eso, siempre confiando en Dios de que la última palabra la tiene él. Creemos que él no iba a dejar a Pia que se vaya", expresó con seguridad.

Un presente de esperanza y esfuerzo

Hoy, el panorama empieza a aclararse. Pia ya pesa 1,187 kg, le han retirado el tubo de asistencia respiratoria y comenzó a tolerar la leche por sonda.

Tras un mes sin poder tocarla debido a su gravedad, Valentina pudo finalmente vivir el momento más esperado. "El otro día la tuve dos horas conmigo en mi pecho. Estaba muy emocionada de poder agarrar a mi hija después de un mes", expresó con sus ojos humedecidos.  
 
Todos los días están al lado de su pequeña y confían que el cielo se abrirá y llegará esa recuperación completa. "Siempre estamos al lado de ella, le hablamos, le cantamos y oramos por ella y le tomamos su manito", detalló la joven mamá. 
 
En medio del dolor ellos no pierden la esperanza.  "Estamos esperando que ella se recupere, que esté bien, que eso es lo más importante para nosotros", finalizó conmovida. 

 



Un campaña para ayudar

Sin embargo, la lucha de Pia en la Neo no es el único frente que deben cubrir. Valentina y Alan tienen 19 años y están solos en General Roca. Caminan 60 cuadras por día (entre ida y vuelta en dos turnos) para visitar a su hija, ya que no cuentan con movilidad ni red de contención en la ciudad.

Cuando su caso se conoció hace tres meses muchos vecinos los ayudaron pero falta todavía un tiempo más para que puedan recibir el alta y regresar a su ciudad. 

Lo que más necesitan en este momento son pañales para prematuros y ayuda económica para costear su estadía y alimentación en la ciudad.

Para quienes deseen colaborar con esta joven familia, pueden comnicarse al celular de contacto: 2920-413210.

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