"La Salida": 16 años de lucha contra las adicciones bajo el amparo de la fe
Hace 16 años, impulsado por una vocación pastoral, Osvaldo Monroy comenzó a caminar las calles de General Roca. Allí, entre los hombres que dormían a la intemperie, descubrió una constante dolorosa: la mayoría padecía una adicción. Lo que empezó como una asistencia en una chacra en Stefenelli terminó convirtiéndose en "La Salida", una institución que hoy es referencia en la región para el tratamiento de consumos problemáticos.
"Comencé a traer a este lugar a aquellos hombres que querían salir de la situación en la que estaban —la situación de calle y su adicción— tratando de ayudarlos", contó a ANR Osvaldo sobre los inicios de lo que fue una comunidad terapéutica residencial.
La Biblia como pilar del cambio
A diferencia de otros centros, "La Salida" basa su abordaje en una combinación de psicología cognitivo-conductual con un fuerte pilar espiritual. El objetivo es que la persona adquiera conocimientos que transformen su conducta, utilizando la Biblia como manual de vida.
"Todas las conductas que se espera que cambien en la persona se tratan a través del enfoque bíblico, de las historias bíblicas y de las enseñanzas de Jesús principalmente", explicó Osvaldo.
Para el referente de la ONG, este trasfondo de fe es la clave del éxito: "Los lugares que tienen un trasfondo confesional, de fe o cristiano, son infinitamente más efectivos que los lugares que solo abordan la cuestión mediante la psicología o tratamientos con medicamentos".
De comunidad terapéutica a hospital de día
Sin embargo, el camino de "La Salida" sufrió un giro drástico en abril de 2025, cuando dejó de funcionar como centro de internación. El motivo no fue la falta de voluntad, sino la imposibilidad de cumplir con el marco regulatorio vigente.
Osvaldo denunció que las normativas vigentes imponen restricciones y requisitos que son de "cumplimiento imposible" para una organización gratuita que se sustenta con voluntarios. "Implicaría, por ejemplo, tener un mínimo de 17 empleados. Acá todos somos voluntarios no podemos costear eso, ni el propio Estado cumple con tales exigencias”, apuntó.
Esta situación los obligó a transformarse en un hospital de día. Ahora, los usuarios asisten durante ciertas horas para participar en grupos de autoayuda, terapia ocupacional y formación en oficios. Según Osvaldo, el objetivo sigue siendo el mismo: generar un cambio en la percepción de la realidad y ayudar al adicto a formar "vínculos sanos con personas y amistades que no consumen".
El anhelo de una ley diferente
A pesar de la adaptación, el deseo de volver al modelo de comunidad terapéutica sigue vigente, pero bajo un nuevo marco legal que no los trate como instituciones médicas de alta complejidad.
"Necesitamos que cambie la ley y se entienda que no es lo mismo 'La Salida' —un centro de rehabilitación de personas que deciden voluntariamente ir a vivir ahí para sanarse que instituciones privadas con fondos millonarios", sostuvo Osvaldo con firmeza.
Mientras esperan que proyectos de ley como los presentados avancen para modificar tanto la normativa nacional como la de Río Negro, la ONG continúa su labor diaria, convencida de que el derecho a elegir un lugar donde vivir para sanar es una pieza fundamental en la lucha contra las adicciones.