FARÁNDULA
La millonaria suma que recibe Andrea del Boca por su estadía en la casa
La llegada de Andrea del Boca a Gran Hermano ha generado no solo conversaciones sobre el ambiente dentro de la casa, sino también una ola de comentarios sobre las cifras millonarias que rondan su participación. Recientemente, en DDM, se divulgó una suma que parece de novela: la actriz, conocida por su dilatada trayectoria en la televisión argentina, recibiría un caché de 6.000.000 de pesos semanales por cada día que permanezca dentro de este laberinto mediático.
Esta revelación vino de la mano del siempre afilado Guido Záffora, cuya declaración en pleno programa dejó a todos “incluida la conductora Mariana Fabbiani“ contando mentalmente los ceros del acuerdo. Con ese dato, Fabbiani hizo un cálculo inmediato frente a su panel de comentaristas, acotando que, "a ese ritmo, podría alcanzar los 24 millones mensuales, siempre y cuando se mantenga todo el mes dentro de la casa".
Este pago semanal marca una diferencia abismal con respecto al resto de los contendientes del popular programa, quienes, en su mayoría, son premiados con 156.000 pesos por semana. Las cifras no solo refuerzan el evidente prestigio y atractivo comercial de la artista, sino que desatan comparaciones inevitables con otras estrellas del entorno audiovisual que alguna vez pisaron las tablas de Gran Hermano.
El formato del contrato es claro y representa un motivador adicional para que la actriz continúe su estancia en la casa más allá de lo que pautan las estrategias del concurso. Su permanencia, entonces, no solo define su avanzada en la convivencia televisiva, sino que también aumenta el volumen del cheque millonario que llegará a sus manos.
Además de los números, el acuerdo tuvo otro matiz a considerar: la presunta participación de Ana, la hija de Andrea, en el streaming del programa, lo cual agrega emotividad y vínculos familiares a la narrativa. Así, esta condición terciaria completa un contrato que, en efecto, ya se ha convertido en material de debate tanto dentro como fuera de las paredes del encierro.
En definitiva, mientras continúan las disputas internas y las dinámicas personales de juego, Andrea del Boca no solo juega a ritmo de Gran Hermano, sino que lo hace bajo los reflectores de un jugoso y discutido trato contractual.