Cosmética natural y artesanal hecha en Roca: una propuesta “Zero Waste” que llega a la Fiesta de la Manzana
La pregunta fue científica, pero la respuesta terminó siendo emprendedora. Noelia Carmona, bióloga, docente de la Universidad Nacional de Río Negro e investigadora del Conicet, empezó a preguntarse qué componentes de las rosas podían aportar beneficios reales para la piel. Ese interés académico fue el punto de partida de La Casa de las Rosas, un emprendimiento de cosmética natural y artesanal de Roca que hoy forma parte del Concurso Ideas Emprendedoras.
“Empecé a analizar qué activos de los pétalos podían ayudarnos y cómo podíamos aprovecharlos en productos lo más amigables posible con la piel y con el ambiente”, cuenta. Así fue tomando forma una línea de cosmética basada en el concepto “Zero Waste” o residuo cero: productos mayormente sólidos, con mínima o nula presencia de agua, sin envases plásticos y con ingredientes concentrados.
La lógica es simple pero potente. Al no contener agua, las fórmulas requieren menos conservantes y duran más tiempo. Además, al presentarse en formato sólido, reducen el uso de envases y apuestan por envoltorios biodegradables o reutilizables. “En la cosmética sólida los activos están más concentrados”, explica Noelia, convencida de que el modo en que consumimos también es parte del cuidado ambiental.
Pero el proceso no empieza en el laboratorio, sino en el jardín. En Roca, el emprendimiento cuenta con 90 rosales - principalmente ingleses, elegidos por su intensa fragancia y floración continua - cultivados bajo un manejo agroecológico, sin pesticidas ni agroquímicos nocivos. “El trabajo empieza en invierno, cuando cuidás el rosal para que tenga buena producción. Y en época de floración la cosecha es diaria”, relata.
Los pétalos recién recolectados se limpian y se destinan a distintos procesos. Una parte se deshidrata; otra se destila para obtener hidrolatos, conocidos como agua de rosas, muy valorados en cosmética por sus propiedades. También elaboran oleatos, que consisten en macerar los pétalos en aceites vegetales para extraer los componentes que se disuelven en grasa. Esos activos luego se incorporan a mantecas y otras formulaciones sólidas.
Aunque la base es artesanal, el enfoque mantiene un fuerte respaldo técnico. Noelia continúa en contacto con investigadores especializados en activos vegetales para profundizar el análisis de los pétalos y estudiar con mayor detalle sus propiedades.
La Casa de las Rosas, además, es un proyecto familiar. Su marido y sus hijos colaboran en la cosecha y en distintas tareas diarias, y un amigo de la familia participó en la construcción del destilador.
Ahora, el emprendimiento tendrá su espacio en la Fiesta de la Manzana, donde contará con un stand en el sector de producción para mostrar cómo se elaboran los productos y ofrecerlos al público. “Estoy muy contenta. Hay cosas que no me esperaba y de pronto sucedió esta posibilidad”, comparte.