2026-02-15

Vendiendo en su bici de lunes a lunes: la historia de Michael, el reconocido vendedor ambulante

Michael Raúl Román tiene 24 años, empezó vendiendo cuando era chico y hoy recorre la ciudad en bicicleta de lunes a lunes, con comida casera que produce junto a su familia.

Por las plazas de nuestra ciudad, el canalito, el Canal Grande o en las facultades, Michael sale cada día a vender productos dulces y salados para salir adelante. Según los vecinos que alguna vez lo han visto, lo que nunca le falta es la sonrisa y las ganas de vender. Conocé la historia del vecino de la ciudad que reparte en su bicicleta más de 10 horas al día, cuando comenzó a vender, como es un día de trabajo y porque comenzó a vender.

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Michael empezó a vender cuando era chico, en el barrio 827, ofreciendo roscas dulces. Con el tiempo la vida cambió, llegaron nuevas responsabilidades y también, según explica él, su mayor motivación, el nacimiento de su hija, que hoy tiene cuatro años. “Cuando nació empecé a vender de nuevo. Apenas conseguía trabajo y no podía terminar el secundario, así que decidí salir a la calle”, cuenta.

Desde entonces, el vecino de 24 años mantiene la misma rutina y la producción la realiza diariamente junto a su familia desde temprano. Michael explica que las preparaciones comienzan cerca de las ocho de la mañana, cocinanando lo que después venderá en su bicicleta por la tarde. Como decidió repartir en zonas donde mucha gente elige pasar las tardes en reunion con familiares y amigos, en su menú hay pizetas, empanadas de jamón y queso o carne, tartas, rosquitas dulces y también alfajores de maicena. Con la llegada del verano, el joven explica que también sumó bebidas para tener más opciones disponibles para los vecinos.

La llegada de su hija fue el impulso para salir adelante y sostener un trabajo que mantiene todos los días. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Según afirmó Michael, de lunes a lunes su recorrido en bicicleta comienza desde las cuatro de la tarde y terminá pasadas las 00. "No sé cómo hago para aguantar tantas horas, pero lo hago. A veces no se vende mucho, pero intento ir a otro lado hasta conseguir”, explica. Su estrategia, reconoce entre risas, es insistir y hacer reír. “Soy muy insistente. Capaz alguien está comiendo y pregunto igual. A veces me compran, a veces no, pero por lo menos les saco una sonrisa”.

La bicicleta con la que reparte la compró hace años por cuatro mil pesos y fue arreglando cada vez que se rompía. Además, le colocó un parlante para poder ir con música durante su travesía por las calles de Roca. Michael explica que junto a su bici recorre varias veces por día los mismos lugares hasta que se queda sin mercadería. “Si vendo todo, capaz al otro día descanso un poco pero generalmente es de lunes a lunes. Cuando llueve no salgo porque se me mojan las cosas y pierdo todo”, explica, afirmando que la peor epoca es el invierno, donde sale con guantes y gorritos temprano.

Michael también observa una nueva realidad en la ciudad, cada vez más personas salen a vender productos caseros por las zonas más concurridas. Lejos de verlo como competencia, afirma que cada persona sale adelante como puede. “El día es para todos, no es para uno solo. Si hay gente vendiendo, hay que dejar que venda. Algo siempre hay para vender”. afirmó michael, quien comentó que en la Terminal de Omnibus de la ciudad es el único lugar donde los negocios no lo dejan vender.

Michael recorre distintos puntos de la ciudad en bicicleta ofreciendo comida casera que prepara junto a su familia. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Detrás de cada jornada larga hay un objetivo claro, sostener a su familia y pensar en un futuro mejor. “Si se puede, me gustaría empezar otra cosa más adelante, pero por ahora estoy con esto”, afirma. Mientras tanto, Michael sale cada mañana en su bicicleta a repartir más de 5 horas por las calles de Roca. "Es por mi hija todo lo que hago" resumió de su trabajo diario.

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