LIFESTYLE
La increíble casa que tienen Carola del Bianco y Francisco Mayorga en la Patagonia
Carola del Bianco y Francisco “Paquito” Mayorga decidieron hace más de veinte años alejarse del bullicio urbano y construir un hogar en el apacible entorno de Villa La Angostura, en plena Patagonia. Su elección de vida es un manifiesto de armonía con la naturaleza y de compromiso con la familia, creada en un refugio que de manera sutil se ha adaptado perfectamente al impresionante paisaje de su entorno.
Al comenzar cada día, la rutina matutina es algo a lo que se entregan con devoción: la contemplación del clima patagónico y la planificación de actividades al aire libre. Este sencillo gesto simboliza su integración con el entorno natural que los rodea. Para Carola y Francisco, Villa La Angostura no es simplemente un lugar de escapada es ese paraíso terrenal que con esfuerzo y amor han convertido en su verdadero hogar.
La esencia de su casa se percibe desde dentro hacia afuera. Cada espacio cuenta una historia de vida; con una huerta que rebosa vitalidad y productividad, muestra el compromiso de la familia por la auto-sustentabilidad y la conexión con la tierra. Las imágenes compartidas por Carola en sus perfiles públicos revelan su rutina diaria, un diario visual que ilustra la recolección de verduras frescas y las tareas cotidianas en su parcela fértil.
La propiedad alberga una granja pequeña, donde las gallinas y otras aves del corral traen un aire de ruralidad y autosuficiencia. Este es otro testamento del respeto hacia la vida simple y a la vez abundante, que va más allá de los valores puramente estéticos y caen sobre el real aporte de vivir una vida agrícola autónoma. Francisco es parte activa de esta danza de la tierra y así, el hogar cobra vida en cada rincón, donde se cultiva una rutina que respeta y abraza lo esencial.
La arquitectura de interiores acompaña con una calidez inmutable otorgada por la madera predominante. Las paredes y techos conforman una cáscara protectora, donde el fuego es el corazón palpitante, reunidos en torno a una chimenea. Allí, Carola y Francisco disfrutan de largas conversaciones y momentos compartidos con la familia y amigos, reavivando una tradición mundana y sincera.
Sin duda, el lugar que define la pulsión vital de la casa es la cocina. Un espacio amplio y luminoso donde Carola transforma los frutos de su tierra en deliciosos platos y productos horneados. Este es más que solo un lugar para cocinar; es un laboratorio culinario y un espacio de creación diaria. El verdadero alma de la casa se revela a través del arte de la cocina, sin pretensiones y con mucho amor, donde la familia se reúne para compartir vivencias y sueños.
Al salir de la calidez del hogar, la majestuosa Villa La Angostura provee el escenario perfecto para encuentros al aire libre, alrededor de mesas que se extienden públicamente bajo el cielo mesetario. Aquí, Carola y Francisco, junto a su familia, celebran la vida con comidas en medio de un paisaje que deleita tanto la vista como el alma. Entre el fragor de la naturaleza viva y la compañía de seres queridos, la casa de Carola del Bianco y Francisco Mayorga se erige como un genuino santuario del siglo XXI, un testimonio viviente de cómo el deseo de retornar a lo primordial puede forjar un legado único en la vastedad patagónica.