Propuesta cultural para todos los roquenses: mujeres le dan vida al Cine Club 35MM en la ciudad
En una ciudad que poco a poco se llena de nuevas propuestas culturales, cuatro jóvenes decidieron sumar proyecciones de cine al aire libre de películas temáticas. El Cine Club 35MM es un proyecto autogestivo que comenzó en aulas universitarias de la facultad del Comahue y hoy proyecta películas en un bar céntrico con funciones agotadas.
La idea surgió de una necesidad concreta: no había un cine club enfocado en la comunidad universitaria. “Sentíamos que faltaba ese espacio”, explican Victoria y Carolina, las dos amigas que iniciaron el proyecto. Sin grandes estructuras detrás, arrancaron proyectando en el auditorio de la facultad con el equipo prestado por la institución. Luego de reunir dinero, lograron tener su propia infraestructura para proyectar películas.
El valor de la entrada general es de 4.000 pesos, mientras que estudiantes pagan 2.000. Aunque hubo un pequeño aumento respecto al inicio, aseguran que siempre priorizan a la comunidad universitaria. Respecto a cómo la recibió la ciudad, afirman que a pesar que al principio “costó que levante” decidieron ir modificando cosas hasta llegar a la gente.
“Nos pone re contentas llenar la sala y leer buenos comentarios. Eso nos impulsa a seguir apostando”, cuentan viendo la gran cantidad de gente que se suma a las proyecciones que realizan semanalmente. Afirman que a pesar de un inicio no tan movido, a día de hoy tienen una comunidad que va a cada proyección y que se va sumando nuevas personas semana a semana.
Según explicaron las chicas, el proyecto es enteramente a plumón. Al decidir moverse de la facultad ,donde iniciaron las proyecciones, realizaron rifas, una fiesta de Halloween y pusieron dinero de su propio bolsillo para lograr equipamiento. Gracias a esto, el grupo de cuatro mujeres logró conseguir un proyector, armaron la estructura metálica en la que se proyecta la película y adquirieron una pantalla blackout. Debido a ser un proyecto que nació de dos amigas, afirman que la ayuda de sus conocidos fue clave para que el proyecto pudiera crecer. “La estructura, llena de fierros, la hizo el abuelo de una amiga, Paula Herrera, quien es clave también en este proyecto” afirman, explicando que sin las adquisiciones el proyecto no sería rentable.
El formato por el cual transmiten películas es por ciclos temáticos que cambian cada mes. Arrancaron con uno dedicado a la traición y la venganza, donde proyectaron Nueve reinas y El transportador, entre otras. Uno de los que más repercusión tuvo fue el de “Ira femenina”, con películas como Misery y Promising Young Woman, donde buscaban cuestionar cómo el cine retrata la furia cuando la protagonista es mujer.
Durante el verano también se animaron a proyectar al aire libre y hoy están instaladas en Vintage, un bar céntrico que les abrió las puertas. Allí, semana a semana, el grupo cuida al máximo la experiencia de todo aquel que decida ir a ver una película de forma distinta. “Si alguien paga una entrada, queremos que disfrute la experiencia”, afirman ambas.
Con nuevas funciones cada mes y ciclos que invitan a descubrir películas fuera del circuito comercial, desde Cine Club 35MM invitan a la comunidad a animarse a vivir la experiencia. “Aunque no conozcan la peli, que vengan igual”, dicen. Para conocer la programación, fechas y votar en las encuestas después de cada función, se los puede encontrar en Instagram como Cine Club 35MM, donde anuncian cada proyección y mantienen el contacto con el público que, función tras función, sigue creciendo.