2026-02-11

EN QUÉ PUESTO QUEDÓ

Argentina retrocedió en el ranking de corrupción tras dos años de gestión de Javier Milei

La medición, refleja que en los últimos dos años no se implementaron políticas eficaces para prevenir ni sancionar la corrupción.

La segunda gestión del presidente Javier Milei ha sido testigo de un desafortunado retroceso en el ranking mundial de percepción de la corrupción. No solo se trata de un tema de índices y números, sino de una señal preocupante para la gobernabilidad del país. Según el Índice de Percepción de la Corrupción publicado por Transparencia Internacional, Argentina ha descendido cinco posiciones, colocándose en el puesto 104 de un total de 182 países.

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Con apenas 36 puntos de 100 posibles, el país está por debajo del promedio regional de las Américas, que se sitúa en 42 puntos. Esto lo alinea más de cerca con países como Belice y Ucrania, dejando margen de mejora frente a naciones como Zambia y Lesoto.

Transparencia y honestidad son piedras angulares de cualquier administración de gobierno, sin embargo, en los últimos dos años, no se han implementado políticas efectivas para erradicar ni reducir la corrupción. Ha habido un estancamiento en las iniciativas para impulsar medidas preventivas. "Las malas novedades para Argentina en este Índice están relacionadas, seguramente, a la ausencia total de interés del gobierno en impulsar políticas anticorrupción", expresó Pablo Secchi, director ejecutivo de Poder Ciudadano, quien señala con preocupación el caso $LIBRA y la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) como síntomas de estos problemas. Estos indicios de corrupción han generado sospechas, sin embargo, no han recibido la respuesta contundente que se espera de un gobierno comprometido con la eliminación de la corrupción.

A nivel internacional, las comparaciones son inevitables. Canadá y Uruguay lideran en transparencia en América, a la espera de cambios culturales y políticas firmes en otras regiones menos destacadas. Desde las perspectivas más críticas, Venezuelas y Afganistán permanecen en los últimos lugares de un ranking que valora la percepción de integridad en el manejo del sector público. Este contraste señala a países como Dinamarca y Finlandia, cuyas altas puntuaciones y su posicionamiento en la parte superior del índice son un testamento de sus esfuerzos continuos hacia la transparencia.

La transparencia de un gobierno no surge por accidente: es el resultado de políticas claras y sostenidas, de un esfuerzo conjunto entre ciudadanos y autoridades para vigilar la administración pública. Martín DAlessandro, presidente de Poder Ciudadano, resalta que el abordaje hacia una política sin fisuras en ética gubernamental es "una deuda urgente" que Argentina no ha saldado y que necesita abordar con seriedad, con políticas sostenidas y efectivas medidas correctoras.

A medida que el reloj avanza, la observación será sobre los cambios propuestos y las acciones reales que reflejen compromiso. La transparencia no es meramente un reflejo ante lo que el índice de Transparencia Internacional muestre anualmente, sino una tarea que requiere de compromiso cívico y gubernamental para trazar el camino hacia un futuro donde el bienestar público se sitúe por encima de los corruptibles intereses personales o de grupo.

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