La Policía apuesta a recomponer la relación con los vecinos en los barrios más golpeados por la violencia
En las últimas semanas fue noticia la colaboración de vecinos del barrio Tiro Federal con la Policía de Río Negro para desactivar, a partir de una denuncia anónima, un kiosco narco que operaba en la zona de El Rincón. La investigación se había iniciado meses atrás luego de reclamos realizados ante las autoridades, y volvió a poner en discusión el vínculo entre la fuerza y la comunidad en los barrios.
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En diálogo con ANR, el jefe de la Regional Segunda, Eliseo González, destacó la importancia del trabajo conjunto con los vecinos y la necesidad de “volver a acercarse”. En ese sentido, recordó que existen canales de denuncia anónima, tanto en fiscalías como a través de líneas específicas, que garantizan la reserva de identidad. “Sin el compromiso del vecino es muy difícil avanzar. La información que aportan es clave para prevenir delitos y evitar situaciones más graves”, explicó, al remarcar la necesidad de fortalecer el vínculo entre la comunidad y la Policía.
“El miedo o la bronca hacia el uniforme existen y entendemos que, como institución, hemos cometido errores. Pero si no hay franqueza y diálogo, no se avanza”, reflexionó el jefe regional. Y agregó: “Si el vecino no se siente seguro al ver un policía, ahí estamos fallando. Por eso tenemos que mostrarnos, decir quiénes somos, escuchar y estar abiertos a sugerencias”.
El jefe de la Regional afirmó que desde la Policía de Río Negro profundizan en Roca una estrategia que apunta a algo más complejo que la sola prevención del delito: reconstruir el vínculo con los vecinos. Así lo explicó durante una recorrida por distintas unidades de la ciudad, donde reconoció que, pese al trabajo cotidiano, todavía existe una barrera entre las fuerzas de seguridad y parte de la comunidad.
La Comisaría 31 tuvo especial atención en ese diagnóstico, a partir de situaciones recientes registradas en sectores como las 500 Viviendas y Fiske Menuco, barrios donde se reforzó la presencia policial.
Según detalló, las comisarías suelen ser el primer lugar al que se recurre cuando ocurre una situación indeseada: robos, conflictos familiares o hechos de violencia. “Nunca son por cuestiones gratas, pero también funcionan como un termómetro social. Ahí se ve cómo está la sociedad, qué problemas están apareciendo y cuál es el ánimo del barrio”, explicó.
Desde reuniones barriales hasta operativos de refuerzo en zonas donde los vecinos reclaman mayor presencia policial, la Regional viene impulsando una política de mayor apertura hacia la comunidad para recuperar la confianza ciudadana, en un contexto marcado por hechos de violencia y balaceras en distintos barrios de la ciudad.
La jefatura señaló que continúan promoviendo un acercamiento constante a través de reuniones con juntas vecinales, charlas con referentes barriales y encuentros en diferentes comisarías, además de los llamados “operativos de impacto”, en los que se concentran fuerzas en puntos críticos de la ciudad para reforzar la prevención y, al mismo tiempo, volver a presentarse ante la comunidad.
En Roca, uno de los focos estuvo puesto en la Comisaría 31 y sus destacamentos de las 500 Viviendas y Malvinas, zonas donde se reforzó la presencia policial tras episodios recientes con armas de fuego. “No es lo mismo un operativo en el centro que en un barrio periférico. Los horarios y la dinámica del delito cambian”, indicaron desde la fuerza, al explicar que el despliegue se define en función de la información que aportan los jefes de cada unidad.
La preocupación por los tiroteos registrados en los últimos días también estuvo presente. Desde la Policía remarcaron que, aunque en algunos casos no haya denuncia formal, las investigaciones avanzan de oficio cuando hay personas heridas por arma de fuego. Aun así, insistieron en la importancia de denunciar y recordaron que existen fiscalías de turno las 24 horas y canales que garantizan la reserva de identidad.
Otro de los ejes mencionados fue el funcionamiento de una oficina de mediación, ubicada junto a la Regional, donde se atienden conflictos de convivencia que no llegan a constituir delitos. “La idea es que el vecino sepa que hay alternativas y que la Policía también cumple un rol social”, señalaron.
Finalmente, González sostuvo que continuarán apostando a un diálogo cercano con los roquenses, al afirmar que su trabajo en la Policía “tiene que verse más en los hechos que en los discursos”. En esa línea, remarcó que si los vecinos no se acercan a charlar con la fuerza, “somos nosotros los que tenemos que salir a buscarlos en los barrios”.