Lo vieron jugar en el Mundialito y lo invitaron a Buenos Aires: la historia de Ian, el niño de Roca que entrena en Lanús
El fútbol suele regalar historias que nacen de repente y explotan de emoción cuando menos se esperan. Algo de eso le ocurrió a Ian Quilodrán, un niño de 10 años de Roca que, en medio de su participación en el último Mundialito Infantil de Fútbol, recibió una invitación impensada aunque para nada descabellada: viajar a Buenos Aires para entrenar y probarse en Lanús, uno de los equipos históricos del fútbol argentino.
Ian forma parte de la Escuela de Fútbol El Balón, dirigida por Ariel Castillo, donde juega desde los 4 años. Siempre acompañado por su familia, especialmente por su mamá Jesica Ochiodoro y su papá Ángel Quilodrán, el pequeño futbolista participó junto a sus compañeros de la categoría 2015 del Mundialito, sin imaginar que esta edición marcaría un antes y un después.
La sorpresa llegó tras un partido frente a Deportivo Roca. En medio de la algarabía y el cierre del encuentro, representantes y miembros del cuerpo técnico de Lanús se acercaron a hablar con Ian. Sin demasiadas vueltas, le entregaron una camiseta del club y le propusieron sumarse a las prácticas y realizar pruebas en Buenos Aires. La invitación fue tan concreta que incluso le ofrecieron viajar junto a la delegación granate, en el mismo colectivo.
"Fue emocionante, estamos todavía en shock, nos hicieron llegar la noticia, y el segundo partido después de jugar frente al Deportivo Roca, los profesores lo llamaron y le hicieron entrega de una camiseta. Ahí confirmamos, después de hablar con el cuerpo técnico (Sergio y Horacio), que la propuesta de ellos era que a la finalización del Mundialito, Ian subiera con ellos y un acompañante al colectivo de regreso a Buenos Aires", relató su mamá en diálogo con ANR.
Así, una vez finalizado el Mundialito, Ian y su mamá emprendieron viaje rumbo al sur del Gran Buenos Aires. Hoy, ambos se encuentran viviendo la experiencia en el club Lanús, con la ilusión intacta y el entusiasmo a flor de piel. Allí, participa de los entrenamientos junto a las categorías 2015/2013.
“Está atravesando días magníficos, de disfrute y esfuerzo total”, relató Jesica, quien detalló cómo es la rutina diaria en el club: jornadas organizadas desde temprano, con horarios establecidos para las comidas, entrenamientos intensos y un seguimiento permanente por parte de los profesores. “Siempre hay dos profes en cancha y varios más observando las prácticas. El trato que recibimos es muy humano y atento”, destacó.
Además del nivel deportivo, la familia resaltó el acompañamiento dentro de la institución. “Nos preguntan todo el tiempo si estamos bien o necesitamos algo. Las instalaciones son espectaculares, ni las fotos reflejan lo que realmente es el club”, contó la mamá de Ian.
Desde Roca, también llegaron palabras de orgullo y emoción. Ariel Castillo, director de la Escuela de Fútbol El Balón, recordó los primeros pasos del niño en la escuelita: “El día que llegaste de la mano de tu papá supe que ibas a ser un gran jugador. Con el tiempo demostraste conducta, disciplina, compromiso, compañerismo y humildad. Estas oportunidades no llegan de regalo: son el premio al esfuerzo”.
Mientras tanto, Ian vive su presente con una sonrisa permanente. Feliz, concentrado y disfrutando cada minuto, atraviesa una experiencia única, de esas que marcan para siempre.