2026-02-01

AVENTURA

El día que Adrián Suar tuvo que rescatar a Toto Kirzner de un ataque de monos

Cómo fue el día que Adrián Suar salvó a su hijo Toto Kirzner de un ataque de monos salvajes

En la vida de los artistas, donde el brillo y el glamour suelen ser la norma, hay ocasiones donde se ven enfrentados a situaciones que Hollywood podría envidiar. Esto es exactamente lo que experimentó el reconocido actor y productor Adrián Suar junto a su hijo, Toto Kirzner, en medio de una aventura que prometía naturaleza e introspección en una reserva natural en Sudáfrica.

Todo comenzó como un saludable escape de la rutina. Un viaje planeado para celebrar el cumpleaños de Toto, quien entonces tenía tan solo 12 años. El destino elegido fue Singita, una reserva exclusiva emplazada entre la vegetación salvaje. Pero lo que prometía ser un oasis de paz y asombro natural, devino rápidamente en un episodio que siempre recordarán.

Desde su arribo, las reglas fueron claras: moverse en grupo, nunca solos, pues la selva tiene sus propias leyes y habitantes que conviven de cerca en el entorno. Así y todo, las advertencias no frenaron lo inesperado durante un temprano desayuno. Un grupo de monos, en su comportamiento más natural, irrumpió entre los turistas sembrando un caos que nadie habría anticipado.

Adrián, desobedeciendo de algún modo los estrictos protocolos, decidió sacar a su hijo de inmediato de la zona de conflicto. La decisión, sin embargo, casi les cuesta caro. De repente, Toto sintió que algo jalaba su ropa, y al voltear, lo vio: el primero de varios primates que los rodearon rápidamente, en lo que parecía una emboscada casi cinematográfica.

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La reacción de Suar, aunque desesperada, refleja el instinto puro de proteger a lo más preciado: su familia. En un acto de valentía extraordinaria, utilizó su suéter, haciéndolo girar y arrojándolo contra los monos en un intento de disuadirlos de seguir atacando. La escena adquirió tintes heroicos y cómicos, cuando tras segundos eternos, le gritó a su descendiente que huyera, mientras él quedaba al frente.

Con lágrimas en los ojos, convencido de haber perdido a su padre ante las fauces de los simios, Toto inició una carrera de desesperación hacia un lugar seguro. Sin embargo, el alivio llegó cuando vio surgir a su padre tras suyo, también corriendo, agitado pero sin otra herida que la de un notable susto malogrado por sudor y mucha adrenalina.

El episodio, aunque aterrador, terminó transformado en combustible para una robusta risa entre padre e hijo al llegar a la cabaña. 'Casi me cul... fue la frase que usó Adrián Suar mientras se abrazaban, mezclando alivio, lágrimas, y el humor necesario para procesar tal predicamento. Toto, ya un joven, guarda esa memoria con dulce humor, deseoso del permiso moral para jamás dejarla de contar.

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