ECONOMÍA
Qué decisión tomó Marixa Balli con sus locales tras vivir un momento límite
En un giro sorpresivo, la conocida figura y empresaria Marixa Balli se encontró en una encrucijada que la obligó a cerrar su local de calzado en el conocido polo comercial de Flores. Este cierre no fue una maniobra estratégica pensada a largo plazo, sino el resultado de una larga acumulación de problemas que terminaron por explotar en un contexto económico cada vez más adverso para el comercio tradicional en la zona.
Marixa Balli, que durante mucho tiempo fue un nombre icónico entre los empresarios locales, expresó su frustración en declaraciones públicas, describiendo un ambiente casi desalentador: “El año 2025 rompió todos los records negativos, nunca vi una situación igual. En Bogotá, las calles antes llenas ahora están vacías y el desánimo es palpable,” compartió con desánimo. Si bien Flores siempre fue una meca para los compradores, la situación actual refleja la dureza de una economía que ya no respalda a sus comerciantes como antes.
La medida le exigió a Balli algo más que cerrar las puertas de una tienda. Hubo rescisión de contratos y una reducción significativa del personal que ha acompañado su trayectoria desde 2005, una ruptura simbólica con el pasado que ella admite no haber anticipado. Tomó la decisión de clausurar su local más grande con el fin de adaptarse y dio paso a un establecimiento más pequeño en Avenida Rivadavia para vender las últimas existencias de inventario.
Relató cómo la cadena de eventos comenzó lentamente el año anterior, cuando los costos de renovación y los precios oscilantes empezaron a superarla. "En cuanto los plazos de los arriendos empezaron a agotarse, supe que se configuraba una tormenta perfect,” añadió Balli, resaltando los abrumadores aumentos en insumos y alquileres.
A pesar del reconocimiento nacional, Balli parece decidida a mantenerse fiel a la producción local de calzado, rechazando las ofertas de calzado importado a favor de proteger el trabajo doméstico. Según ella, los hábitos de consumo actuales le dan toda la razón a su decisión. "La ropa pasa a segundo plano en la lista de prioridades del cliente moderno, donde alimentos y necesidades básicas llevan la delantera,” puntualizó, reafirmando que incluso cuando cuenta con el reconocimiento de marca que posee impactando las lamentables condiciones del mercado puede ser devastador.
El testimonio de Marixa Balli refleja el golpe emocional y financiero que enfrenta no solo ella, sino toda una generación de empresarios que confían a diario en su habilidad para reinventarse en su búsqueda por sobrevivir incluso en los momentos críticos, demostrando que en un mundo lleno de incertidumbre económica, el ingenio y adaptabilidad son cruciales. Queda por ver qué nuevos capítulos escribirá Marixa Balli en su carrera, pero una cosa es segura: seguirá apostando por mantener un negocio que toque de cerca no solo su pasión por el calzado, sino su compromiso con una industria golpeada y resiliente.