CONFESIÓN
Flor Vigna ventiló los mensajes intimidantes de Luciano Castro previos a la separación
Flor Vigna ha decidido compartir con el mundo una faceta previamente oculta y dolorosa de su relación con el actor Luciano Castro, una decisión tomada dos años después de la separación. A diferencia de lo que podríamos esperar en el mundo del entretenimiento, no se trató de una entrevista explosiva ni de un enfrentamiento televisivo, sino de una manifestación personal y contundente que realizó a través de sus redes sociales.
En el contexto del lanzamiento de su nueva canción 'La vara está baja', Flor Vigna escogió un momento de significativa carga emocional para abrir las puertas a sus vivencias pasadas. En una fotografía que compartió con sus seguidores, se la puede ver luciendo una camiseta con la frase "Guapa sí, tarada no", un mensaje poderoso que simboliza su resistencia y transformación personal.
En su publicación, Vigna se refiere a momentos del pasado que involucran frases intimidantes supuestamente dichas por Castro durante tiempos de crisis. Ella recuerda específicamente amenazas emocionales, como "si te vas, me mato" y "tírate un tiro en el paladar", las cuales impactaron profundamente su confianza y estabilidad emocional. Esta revelación ha generado un revuelo considerable, ya que Flor describió estas palabras no como un simple desacuerdo, sino como una forma insidiosa de manipulación emocional.
El acto de compartir estas vivencias no implica un deseo de iniciar un proceso legal contra Castro, sino más bien intenta hacer hincapié en cómo ese tipo de interacciones puede moldear el self y dejar marcas profundas. Flor Vigna manifiesta que relatar su experiencia es parte de su evolución personal y sostiene que esa conversación es crucial para su desarrollo artístico y emocional.
En reflexiones posteriores, la artista habla de cómo las relaciones tóxicas dejan un eco en la vida de las personas, mostrando que el miedo a amar nuevamente o a ser traicionado perpetúa un ciclo de dolor y desconfianza. Esto conecta su vivencia con el sentimiento colectivo, donde muchas mujeres y hombres pueden verse reflejados. Flor sigue adelante transformando el dolor en motivación, acabando con su descrédito y mirándolo como una lección aprendida.
Al cierre, Vigna concluye con palabras de superación y autocuidado, afirmando que las cicatrices del dolor no deben empedernir el corazón sino ser recordatorios de la fuerza personal. Tras esta valiente confesión, deja claro que su intención no es volver a abrir heridas viejas, sino sanar y dar voz a los procesos internos que llevan a la sanación. Su autoempoderamiento sigue como motor no solo para su vida artística, sino como mensaje esperanzador para aquellos que se identifican con su historia.