Peluquerías tradicionales vs. barberías modernas: ¿Hay competencia en Roca?
La gran cantidad de barberías en la ciudad abrió el debate con aquellas peluquerías tradiciones de General Roca. De un lado, las peluquerías con décadas de trayectoria y clientela fiel; y del otro, los nuevos espacios que apuestan a una estética distinta, técnicas actuales y "clientela joven".
Desde ANR nos acercamos a ambos prestadores del servicio, para conocer su punto de vista.
Marcos Uribe trabaja desde hace 23 años en la histórica peluquería Luisito, que lleva 83 años en la ciudad. Según explicó, el boom de las barberías impactó principalmente en el cliente ocasional. “Antes la clientela se dividía en un 60% fija y un 40% esporádica. Hoy ese cliente esporádico bajó muchísimo, nos mantenemos gracias a los clientes de toda la vida" detalló.
Para Uribe, una de las diferencias centrales está en la formación. “Nosotros aprendíamos mucha técnica. Antes el peluquero arrancaba barriendo, mirando y después estudiando. Yo hice la escuela básica de peluquería y cuatro años de perfeccionamiento en Neuquén”, contó. En ese sentido, señaló que muchos barberos actuales aprenden cortes específicos, mayormente con máquina, lo que dificulta resolver cortes clásicos. “Ha venido gente que se queja porque no supieron hacerle un corte tradicional”, explicó.
Sin embargo, aclaró que no ve la situación como una competencia directa. “El sol sale para todos. No es una pelea entre peluqueros y barberos. Es una cuestión de aprendizaje, de experiencia y del día a día”, afirmó Marcos, quien cuenta que la actividad del rubro viene "tranquila".
Una mirada similar aportó Rubén Domínguez, con 27 años en el oficio y más de dos décadas en su actual salón de calle Mendoza casi Tucuman. “Para abrir una peluquería tuvimos que estudiar varios años y después hacer perfeccionamientos, sobre todo en tijera y navaja”, explicó.
Según indicó, las barberías obligaron a los peluqueros tradicionales a actualizarse: “Hoy todos hacemos cortes de barbería, degradé, máquina, porque la moda cambió”.
Rubén sostiene que el corte tradicional sigue vigente y que tiene un público definido. “La persona grande no va a una barbería porque no quiere que le pasen máquina. El corte a tijera no se pierde nunca”, aseguró. En su caso, afirmó que la llegada de barberías no afectó su trabajo: “No perdí clientela, estoy trabajando muy bien y con la misma cantidad de cortes casi todos los días”.
Por otro lado Brahim Tripailao, barbero de Leans Studio ubicada en la zona de La Pampa y 9 de Julio, planteó que ellos se diferencian mucho de una peluquería "antigua". Tripailao remarcó que las diferencias no pasan solo por el corte, sino por la experiencia completa. "La onda es distinta: la música, las edades, el trato, los servicios y el tipo de corte”, explicó.
También rechazó la idea que los peluqueros tienen sobre ellos y su formación. “Eso de que aprendemos solo por videítos es mentira. Muchos estudiamos, tomamos cursos, seminarios y perfeccionamientos”, afirmó.
En su caso, detalló que comenzó con un curso inicial y luego continuó con perfeccionamientos y seminarios. Desde su mirada, algunas peluquerías tradicionales “se quedaron en el tiempo” y no se perfeccionaron, lo que llevó a que tengan menos clientes que las nuevas barberias.
Respecto al trato y el ambiente, desde peluquería Luisito afirman que si uno entra a una barbería actual, se encuentra "una mesa de pool, musica al palo, cervezas" y eso es algo que a muchos clientes no les gusta. "La gente quiere venir a cortarse el pelo y charlar, lo otro no es peluqueria" afirman desde el lugar.
Aunque desde ambos lados marcan sus diferencias en las formas de cortar el pelo, el trato y los estudios en el rubro, todos coinciden en que la actividad durante enero bajó por las vacaciones y que la coexistencia entre barberias y peluquerias "no afecto a la actividad" aunque si al público al que se dirigen.