Alerta en el plato: por qué el Síndrome Urémico Hemolítico sigue siendo una amenaza latente en el Alto Valle
El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una de las enfermedades transmitidas por alimentos que más preocupa a las autoridades sanitarias, especialmente por su impacto devastador en la población infantil.
María Yanina Carrillo, Supervisora Técnica del área de alimentos de la Unidad Regional de Salud Ambiental (URESA) Alto Valle Este, explica que esta enfermedad es causada por una variedad específica de la bacteria Escherichia coli (productora de toxina Shiga), presente frecuentemente en el ganado y capaz de sobrevivir a procesos de congelamiento.
Si bien la asociación directa suele hacerse con la carne picada, Carrillo aclara que cualquier corte de carne es un potencial vehículo si no se cocina correctamente. "Es fundamental que la cocción sea completa. No deben quedar zonas rosadas ni jugos rojos; los jugos deben ser claros", remarca la especialista.
El riesgo particular de la carne picada (hamburguesas, albóndigas, empanadas) radica en el proceso de molienda: la bacteria, que originalmente está en la superficie de la carne, se mezcla hacia el interior, donde el calor tarda más en llegar. Si el centro queda jugoso, la bacteria sobrevive.
Uno de los datos menos conocidos es la transmisión fecal-oral de persona a persona. "Los adultos pueden portar la bacteria, ser asintomáticos y, por una higiene de manos deficiente, contagiar a un niño", advierte la información suministrada por URESA.
Esto convierte el lavado de manos en una barrera sanitaria no negociable, especialmente después de ir al baño, cambiar pañales o manipular alimentos crudos.
La enfermedad afecta la sangre (destruye glóbulos rojos y baja las plaquetas) y compromete severamente los riñones, pudiendo llevar a una insuficiencia renal. Los padres deben estar atentos a estos síntomas: palidez extrema, vómitos, dolor abdominal intenso, disminución de la orina y, fundamentalmente, diarrea (que puede presentar sangre).
DATOS DUROS QUE SALVAN VIDAS
El enemigo oculto: La Escherichia coli no muere en el freezer. El frío solo la deja en estado de latencia; al descongelar, la bacteria se reactiva y se reproduce.
Temperatura mortal: La única forma de matar la bacteria en la carne es superar los 71°C en el centro del alimento. Un color "marrón" no siempre asegura la temperatura, hay que mirar los jugos.
Población de riesgo: Aunque afecta a cualquiera, los niños menores de 5 años son los más vulnerables a desarrollar cuadros graves, diálisis o consecuencias neurológicas.
Error fatal: El uso de antibióticos o antidiarreicos sin prescripción médica en cuadros de SUH está contraindicado: liberan más toxinas en el cuerpo del niño.
Desde el Ministerio de Salud advierten: No automedicar. "Los antibióticos pueden empeorar el cuadro clínico", explican los especialistas, ya que al matar la bacteria, esta libera masivamente la toxina que causa el daño en el organismo. Ante cualquier síntoma, la consulta médica inmediata es la única vía segura.