2026-01-13

La otra cara del turismo en Paso Córdoba: cuando la confianza se rompe

Lo que comenzó como un alquiler de fin de semana en un emprendimiento familiar de General Roca terminó exponiendo la vulnerabilidad de los pequeños prestadores turísticos. Tras viralizarse el estado en que un grupo de inquilinos dejó una propiedad, sus dueños llaman a la reflexión.

En la zona de Paso Córdoba, entre la tranquilidad de las chacras y el paisaje del río, Emilio y Cynthia llevan adelante un emprendimiento de glamping con domos. Para ellos no es solo un negocio, sino un "proyecto de vida" y familiar que invita a conectar con la naturaleza y el turismo rural.

Sin embargo, esa armonía se vio interrumpida recientemente cuando un grupo de amigos, que había alquilado el espacio por un fin de semana, devolvió la propiedad en condiciones deplorables. El hecho se viralizó por un vídeo subido por Emilio Scola en una red social.

"Nos encontramos con todo bastante sucio, vomitado y cosas rotas", relató Emilio, uno de los propietarios. El daño no fue solo superficial: ollas de cocina utilizadas directamente sobre el fuego de leña, juegos de sábanas irrecuperables y un desorden generalizado que rompió con la lógica del lugar.

"Más allá de lo material, que obviamente afecta, fue un impacto a la armonía; la gente que viene suele buscar otra cosa, conectar con la granja y el aire libre", explicaron sus dueños.

El caso pone sobre la mesa un dilema habitual en el turismo de pequeña escala: la confianza versus el control. "No estamos acostumbrados a revisar el lugar cuando la gente se va porque elegimos confiar", admitió Emilio.

La pareja explicó que su estilo de turismo no es masivo y suele atraer a personas respetuosas del entorno, por lo que no suelen realizar inspecciones inmediatas al momento del check-out, una práctica que en este caso les jugó en contra.

¿Cómo protegerse? Lo que se estila en el sector

Si bien los dueños de este glamping reconocieron ser "nuevos en el rubro" y no contar con herramientas legales específicas al momento del incidente, la situación abre el debate sobre qué recursos tienen los anfitriones para resguardarse.

En el mercado de alquileres temporarios en Argentina, es habitual y recomendable la firma de un contrato de locación con fines turísticos, el cual, amparado por el Código Civil y Comercial, fija plazos, precios y responsabilidades claras. A esto se le suele sumar la exigencia de un depósito en garantía: una suma de dinero que el inquilino entrega antes de ingresar y que se reintegra al finalizar la estadía si no hay daños; este monto y su moneda pueden pactarse libremente entre las partes.

Por último, para evitar discusiones sobre el estado de las cosas, es práctica estándar realizar un inventario detallado que se anexa al contrato, donde consta qué hay en la propiedad y en qué condiciones se entrega.

Un llamado a la conciencia

A pesar del mal trago, Emilio y Cynthia prefieren enfocar el mensaje en la educación del viajero más que en el conflicto. "Recomendaríamos que entiendan que esto es un proyecto familiar, que hay que dejar las cosas en las mismas condiciones que uno las recibió", reflexionaron.

La pareja, que aún debate si implementar un depósito en garantía a futuro —una medida que sienten ajena a su estilo de hospitalidad pero quizás necesaria—, concluye con un pedido simple: respeto. "Es una cuestión de respeto lógico. Nuestro turismo es de gente que comulga con un estilo de vida, y eso es lo que buscamos preservar".

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