2026-01-13

CONFLICTO

Adrián Pallares contó la pelea a piñas entre dos actores en Carlos Paz

Adrián Pallares ventiló qué dos actores famosos se agarraron a piñas en Carlos Paz

En la pintoresca y concurrida Carlos Paz, el teatro suele ser una joya de entretenimiento lleno de risas, luces y talentos brillando bajo los reflectores. Sin embargo, la tensión tras bambalinas puede ser tan intimidante como el escenario mismo. Adrián Pallares ha revelado recientemente una historia que añade una nota de controversia a la actual temporada estival.

Durante una de las emisiones de su programa, mientras evaluaban el clima real de esta particular temporada teatral —marcada por desafíos económicos y una disminución significativa en las ventas de entradas— Adrián Pallares narró un incidente que apenas puede calificarse de anecdótico. En la obra 'Felices los 4', protagonizada por Alejandro “Huevo” Müller, se produjo una acalorada trifulca entre dos actores justo antes de que subieran al escenario.

Contrario a lo que muchos pudieran imaginar, el desencuentro no surgió por diferencias artísticas ni por enemistades desgastadas. Fue un sencillo desacuerdo logístico lo que llevó las cosas a un punto de rompimiento. Uno de los actores, ofendido al ser reclamado por no colaborar en labores promocionales del espectáculo, llevó la discusión a los puños. Pablo Layús, el reportero experimentado conectado con estos eventos, explicó que el altercado surgió cuando "uno de los actores reprochó a otro por no ayudar a volantear y terminó en una pelea física."

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Esta revelación no solo dejó atónito al propio Adrián Pallares sino que también desnudó la a menudo oculta rigidez de la vida teatral cuando los ingresos del espectáculo son la cuestión de fondo. Lo que parecía ser una nimiedad descontextualizada era en realidad una punta de un iceberg más complejo al que las obras deben enfrentarse. Estas situaciones aumentan el potencial de conflicto en contextos ya de por sí frágiles como es el de las artes en tiempos inciertos.



Pablo Sórensen, identificado como el iniciador de la agresión, causó un considerable daño físico a su contrincante, Héctor Pazos, de acuerdo con las fuentes internas. "Le propinó un golpe o bofetada visible en el pómulo, bajo el ojo izquierdo," narró Pallares, ilustrando la dimensión del enfrentamiento. A pesar de todo, la función siguió adelante debido al auctoritas del show must go on, mostrando que, en el teatro, incluso los golpes reales pueden ser parte del espectáculo ficticio en que viven los actores.

Este desafortunado hecho resalta una tensión subyacente vinculado directamente a las exigencias menudas pero esenciales del proceso de creación teatral. Según el testimonio de Layús, "Hay muchas obras que, de no ser por el impulso extra de volanteo, apenas congregan una decena de personas. Pero, realizadas esas mínimas pero cruciales actividades, el aforo llega a respetables cifras." Este episodio demuestra que el tensionado ambiente incluso en las modalidades artísticas más aparentemente glamurosas puede desmoronarse olvidando que detrás de la entretención legítimamente brillante, el signo de peso a menudo prevalece.

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