CONTROVERSIA
Luzu TV: Nico Occhiato le buscó pareja a un jugador denunciado y las críticas no tardaron
En las cálidas arenas de Pinamar, parecía que el verano se había instalado para quedarse. No solo por el clima, sino porque era la temporada ideal para el espectáculo en Luzu TV, con Nico Occhiato liderando el programa y la fiesta como es de costumbre. La jornada prometía diversión sin límites, pero rápidamente se transformó en un escenario tumultuoso. Nico Occhiato realizó una jugada que sería percibida por muchos como desatinada: el intento de sumar comedia y romance en un segmento, terminó por llevar la atención al lugar que menos deseaba.
Todo comenzó cuando, como parte de sus actividades habituales, Occhiato introdujo a Nacho Arce en el juego de "encontrar pareja". Un rostro conocido, pero polémico, ya que Arce no es solo uno de los jugadores destacados en el terreno deportivo, sino también figura central de una grave denuncia de violencia de género. Sin referencia alguna al historial judiciario de Arce, el segmento buscaba ser liviano y podría haberse tomado como tal en otro contexto. No obstante, los tiempos han cambiado y el público ya no permanece indiferente.
Las risas y el comentario inicial de Occhiato, "Sabes que se va shippeado de acá", resonaron de manera muy distinta entre las muchas voces del público espectador. Las redes sociales, en menos tiempo del esperado, explotaron con una interpretación diametralmente opuesta a la pretendida: más allá de un chiste, lo vieron como una operación para lavar la imagen de una figura criticada por comportamientos de abuso.
Los usuarios de diversas plataformas virtuales, con especial énfasis en Twitter, reaccionaron vehementemente. Para muchos, ahí es donde realmente el debate se eleva, incluso por encima del espectáculo mismo. Uno de los tweets más compartidos enfatizó: "Era el límite que no pensé que cruzarían: mezclar denuncias con entretenimiento. Ni en Luzu esperábamos algo así". Una línea había sido cruzada, tiempos de transformación que llamaban a reflexión y no a celebraciones superficiales.
La repercusión fue más allá de emojis y hashtags. En una sociedad que empieza a plantar su bandera en la necesidad de justicia, cada acción que acerque a visibilizar viejos males, sin apología, llama a debate. Nico Occhiato, por su parte, permaneció en silencio y, en muchos sentidos, dicho silente se acusó como la contraparte de un bullicioso desenlace: un recordatorio acerca de los límites éticos dentro del universo del entretenimiento que ahora penetra en todos los hogares gracias al streaming.