DECLARACIÓN
La definición de Oriana Sabatini sobre la situación en Venezuela que generó debate
En un contexto global donde las figuras públicas, cada vez más, sienten el deber y la responsabilidad de alzar sus voces sobre coyunturas sociales y políticas, la cantante y actriz Oriana Sabatini ha asumido una postura firme sobre la situación en Venezuela. Suele evitar los temas controversiales, pero esta vez, optó por poner un profundo foco en un asunto que ha conmocionado a innumerables personas dentro y fuera de Venezuela: el drama del exilio venezolano. La posición que ha compartido en sus redes sociales resonó ampliamente, tocando la fibra sensible de quienes observan el sufrimiento que aqueja al pueblo venezolano.
El detonante fue un testimonio escalofriante de Anaís Castro, una venezolana que compartió en radio la crudeza de su vida en el exilio, un relato que Oriana eligió amplificar sumando un mensaje propio que busca interrogar a quienes consideran el sufrimiento ajeno con indiferencia o escepticismo. Su llamado a tomar conciencia es claro: "Tomate el tiempo de escuchar el testimonio de uno de los ocho millones de venezolanos que lograron escapar enteros de su propio país".
Oriana Sabatini se refiere a esta salida forzada como una forma de escape que, aunque vital para su supervivencia, no siempre significa estar "enteros". Pues enfrentarse al exilio trasciende el simple acto de abandonar un territorio; significa desligarse de arraigos emocionales, deidentidades culturales e incluso de la esperanza.
Este mensaje no sólo conecta con otras voces notorias como la de su madre, Catherine Fulop, sino que invita a la empatía hacia las vivencias de venezolanos que ven en la detención de actores relacionados con la represión una luz de libertad, justicia y tal vez también, de reivindicación. Oriana recalca: "Escuchalo si todavía creés que un venezolano tiene que justificar su alegría y su alivio después de que hayan capturado a uno de los autores que perpetuaron todo este dolor". Una afirmación que no solo pide reflexión, sino que desafía el pensamiento de muchos al tratar este sufrimiento.
El mensaje de Sabatini es un claro llamado a validar las emociones de aquellos que encuentran en la captura de figuras del régimen una forma de alivio, manifestación de justicia y un paso hacia una reparación que parece, aún, tan distante. Al final de cuentas, ella sabe que para quienes han deseado paz, cada acción que acerque esa aspiración es fundamental.
Este tono tajante y sin paliativos en las palabras de Sabatini, lejos de mitigar la recepción, ha servido para afianzar una toma de posición contundente de frente al dolor. Es una invitación directa a pasar de la compasión pasiva a la acción consciente. Luego de las olas de terror vividas, existe un derecho a celebrar, legado inalienable del ser humano que ha conocido el sufrimiento. Es un recordatorio poderoso de que, aunque los caminos hacia la justicia sean oscuros y tortuosos, reconocer y validar el dolor y la alegría del otro es el principio de una humanidad compartida.