Trabajo rural al límite: cooperativas fuera de regla, informalidad y accidentes laborales en aumento
Samuel Barriga, titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) de Roca, brindó un panorama general del trabajo rural en la región. Puntualmente, habló sobre el problema que representan algunas cooperativas, no todas, que no tienen los papeles en regla, las condiciones de contratación, la dificultad para frenar el creciente trabajo informal y la problemática que se presenta con algunos trabajadores que intentan sacar ventaja de sus empleadores, en desmedro de otros empleados que realizan la tarea para la que han sido contratados.
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El sindicalista explicó que, en principio, "no existe una bolsa de trabajo para quienes buscan empleo en la chacra" y refirió que eso se debe en gran medida a la proliferación de lo que él denominó como ‘cooperativas truchas’, una problemática que comenzó en Valle Azul y Villa Regina, pero que con el tiempo se extendió hasta llegar a Roca.
“Las famosas ‘cooperativas truchas’, que dan trabajo no registrado y que a las empresas les conviene porque termina la temporada y se van con sus 30 personas a otro lado y el empresario no tiene ninguna responsabilidad de liquidación final, ni de que algún trabajador agarre antigüedad”, explicó Barriga.
La precarización no solo vulnera derechos básicos, sino que también dificulta la capacidad de control. En muchas inspecciones, los trabajadores deciden abandonar la chacra para evitar perder el trabajo, lo que complejiza la tarea de fiscalización.
Si bien Barriga reconoció que existen empresas que cuando necesitan personal para una cosecha puntual acuden a contratistas y les exigen que la gente tenga recibo de sueldo o una razón social, hay otras que deciden pasar por alto las obligaciones fiscales y laborales.
Para Barriga, esta proliferación de las cooperativas fuera de lo normado, también puede estar vinculada a los trabajadores que llamó "oportunistas". “Lamentablemente, las empresas están muy reacias a tomar gente porque prefieren la subcontratación. Hoy la gente está muy oportunista, esperan a conseguir un trabajo, que los den de alta, los declaren en la ART y a los pocos días se accidenta. Se rompen los dedos, se golpean solos para cobrar una moneda más, entonces los empleadores están cansados”, aseguró.
Por otra parte, detalló que las condiciones laborales detectadas en las inspecciones suelen ser alarmantes. Entre las faltas más comunes se encuentran las formas de traslado, “en camionetas que no están habilitadas y llevan diez o quince personas”, y las viviendas no habilitadas. “El año pasado en una chacra encontramos una casa que no tenía techo, habían puesto un pedazo de lona en algunas partes y ahí estaban viviendo”, relató.
En ese sentido, destacó que desde el gremio se prioriza el diálogo con las empresas. “Nosotros lo que hacemos es ir hasta las chacras, fijarnos si hay una falencia y hablar con la empresa. No ir directamente con los ‘tapones de punta’ porque no somos enemigos del chacarero. Pero después está la otra empresa que no tiene voluntad de nada y terminan haciendo lo que quieren, hacemos las inspecciones y después se enojan”, comentó.
Sin embargo, el problema más grave y que se replica a nivel nacional es el trabajo en negro o no registrado. Según datos del sindicato, el 60% de los trabajadores rurales se encuentra en la informalidad.
“En el Ministerio de Trabajo de Nación en un momento denuncié una empresa que tenía trabajadores con 20 años de antigüedad y los tenía en negro. Tenían recibo de sueldo, pero figuraban cuatro, cinco u ocho días”, dijo Barriga, y agregó que la respuesta que recibió fue: “si hay un recibo de sueldo no hay trabajo en negro”.
Sin tener a donde acudir y de cara al presente, el gremio considera que la única salida posible para corregir las falencias del esquema laboral rural es “modificar los convenios colectivos” y brindar incentivos concretos a los trabajadores que sí cumplen con sus obligaciones.
“Nosotros insistimos con que le den una categoría a los trabajadores, que el que trabaja gane unas monedas más, porque el trabajador tiene que tener un incentivo para poder estar bien”, concluyó.