REVELACIONES
Chano Charpentier reveló cómo era trabajar con Damián Betular antes de la fama
En el devenir del tiempo y el universo del espectáculo, se entrelazan historias que en un primer momento pudieron pasar desapercibidas, pero que hoy en día adquieren un significado histórico al contemplarse desde el presente.
Una animada entrevista en un programa de streaming, conducido por Migue Granados, tuvo como invitado a Chano Charpentier, quien recordó una época en la que la vida era muy diferente para él y para el conocido chef Damián Betular. Antes de que las luces de los escenarios y las cámaras de televisión iluminaran sus trayectorias, ambos compartieron un momento en el tiempo que, aunque breve, fue definitorio para el futuro de cada uno de ellos.
Chano reflexionó sobre aquellos tiempos y recordó que, a los 26 años, era un camarero en un restaurante porteño. Un empleo que lo ayudaba económicamente mientras su verdadera pasión, la música, aún aguardaba en el horizonte del éxito con Tan Biónica. Fue en aquel ambiente donde sus caminos se cruzaron con el de Betular. "Yo era camarero, él era pastelero. Increíble", comentó con asombro al hablar del presente comparado con aquellos días cargados de anonimato.
Contrariamente a lo que se podría esperar, Damián Betular ya irradiaba una fuerte personalidad mucho antes de que la televisión lo convirtiera en una figura pública. Chano describió a Betular como un hombre que había desarrollado un personaje bien definido, similar al que vemos hoy frente a las cámaras, lleno de carisma y confianza, siempre dispuesto a compartir un monólogo lleno de efervescencia, aún siendo uno más entre tantos en ese mundo de cocina y clientes.
Ese relato no se quedó solo en las anécdotas positivas, sino que también destapó un ambiente laboral complejo, un entorno marcado por ciertos excesos. Según detalló Chano, dentro de las paredes del restaurante, los excesos y el consumo eran recurrentes. No obstante, en medio de esos hábitos, Betular siempre se mantuvo al margen. "Era tremendo. Era peor que un show de rock, consumían todos. Betular no", remarcó, haciendo una clara distinción en su conversión.
El periodo en el restaurante significó para Chano Charpentier no solo un medio para mantenerse económicamente, sino una prueba constante en su travesía personal contra las adicciones. Era un tiempo en que aún contaba las horas tras un proceso de rehabilitación. Pese a los desafíos persistentes que ese ambiente presentaba, el músico logró mantenerse alejado por un prolongado período, hasta que un día sucumbió a las tentaciones que lo rodeaban. Prometiendo ser honesto, Chano compartió con crudeza el momento amargo en que volvió a caer, un episodio que, hoy, logra reflexionar para entender finalmente su transformación vital a través de los años.
Esta etapa compartida con Betular es hoy valorada como una postal que ilustra caminos divergentes y conquistas personales. Desde orígenes comunes, Chano encontró su razón en las letras y acordes de la música, mientras que Betular halló su voz en el mundo gastronómico, plasmando creaciones culinarias artísticas para el paladar. Ambos lograron canalizar sus distintas trayectorias hacia el reconocimiento y éxito.
El relato de Chano no solo desvela los secretos de aquellos primeros encuentros de vida con Betular, sino que también inspira una reflexión sincera sobre los sacrificios tras la imagen pública. Visualizando este pasado con los ojos de la memoria y experiencia del presente, los esfuerzos compartidos adquirirán siempre un significado que trasciende más allá del tiempo.