“No volvería a tener un comercio a la calle”: el testimonio detrás del cierre de locales en Roca
En 2025 se dieron de baja un total de 238 locales en la ciudad de General Roca. Lorena, dueña de Rish Up y Karen, dueña de Julio Cesar, son dos comerciantes que tras muchos años de intentos decidieron cerrar sus puertas de manera definitiva. Impuestos, cargas sociales y la competencia desleal son solo algunas de las razones por las que “no volvería a tener un comercio a la calle”.
Lorena Borrazzo es la dueña de Rish Up y detalló a ANRoca que “el motivo principal es que se venía la renovación de contrato y había que definir si seguíamos o no. La coyuntura viene siendo complicada desde hace por lo menos tres años”.
Sin embargo, asegura que este tipo de decisiones se toma por factores multicausales. “Las medidas económicas, los mantenimientos de cuenta, la baja de las promociones de los distintos bancos, mantenimiento del posnet, de la cuenta corriente, el impuesto al cheque, al débito o crédito, el IVA, los ingresos brutos”, y la lista sigue.
Fue un término de ciclo y una necesidad de hacer un paso al costado en un panorama comercial que se encuentra en constante cambio. “No se puede competir con monstruos como lo son todas estas plataformas de venta online, es imposible”, aseguró.
No solamente hablo de los comercios extranjeros, sino también de los mismos proveedores en Argentina que salieron a competir al mercado. “La venta online también nos juega en contra, porque los mismos proveedores salieron a vender online. Te juntas con dos amigas, compras dos o tres prendas y te llega a la casa con envío gratis y seis cuotas sin interés, es algo que yo no puedo ofrecer”, detalló.
Lorena aseguró que cerrar Rise Up fue “una decisión muy dolorosa” pero también dijo que “no volvería a tener un comercio a la calle, son muchas cosas y decidí por lo menos soltar esto para no seguir acumulando deudas”.
Por su parte, Karina Rodríguez, dueña de Julio Cesar, dialogó con este medio tras el cierre de uno de los locales más históricos de Roca. “Sostenerlo se hacía difícil. Nosotros cerramos porque se nos vencía el contrato y nos subían el alquiler tres veces más, aparte de impuestos, cargas sociales, sueldos, transporte carísimo”, aseguró.
Este local de indumentaria funcionó durante casi tres décadas en Tucumán al 771. Consultada sobre posibles medidas para evitar que más comercios bajen la persiana, señaló que “deberían bajar los alquileres y las cargas sociales, que son casi un sueldo más”.