REGRESO
Así está hoy Martina, la hija de Andy Chango que volvió para vivir con él
Durante años, Andy Chango vivió lejos del país y lejos también de una vida familiar estable. Pero esa etapa quedó atrás: hoy disfruta de un momento sereno y luminoso que coincidió con una decisión inesperada de su hija Martina, quien dejó su rutina armada en España para mudarse a Buenos Aires y convivir con él. Ese giro, según el propio músico, los unió en una dinámica diaria que terminó siendo tan intensa como reparadora.
Martina Flejerman hija de Andy Chango y de la fotógrafa Cristina Esperanza tiene 20 años y una identidad profundamente ligada al arte. Creció entre cámaras, música y creatividad, y construyó un camino propio en Europa antes de decidir volver a la Argentina. Su mudanza no respondió a una urgencia ni a un conflicto, sino a algo mucho más emocional: reencontrarse con su padre en un momento donde ambos necesitaban una versión más calma de sí mismos.
Andy lo contó con su estilo reflexivo, el mismo que lo acompaña en esta etapa alejada de los moldes que lo identificaron en televisión. “No me podría definir y no entiendo a la gente que se define”, admitió, explicando que su regreso al país también fue una forma de reconciliarse con su historia. Hoy vive en Merlo, rodeado de naturaleza, donde asegura que “todavía se pueden escuchar los pajaritos” y donde el silencio se convirtió en parte esencial de su vida. “El silencio es una especie en extinción”, dijo, definiéndolo como una música propia que lo ayuda a crear y a respirar.
Ese clima fue decisivo para que Martina diera el paso. En España tenía independencia, proyectos y vínculos; sin embargo, eligió volver para acompañarlo en este momento de transición. Y en ese gesto, también encontró su propio horizonte. Actualmente trabaja con la familia Ortega en diferentes proyectos artísticos, un entorno donde su frescura, su sensibilidad estética y su impronta personal encajan sin esfuerzo. Su estilo combina espontaneidad, carácter y una mirada creativa que la vuelve distinta.
Mientras tanto, Andy también atraviesa una renovada exposición pública gracias a su participación en MasterChef Celebrity, donde sorprendió por su soltura y por una faceta culinaria que pocos conocían. Esa agenda movida contrasta con sus días en Merlo, pero Martina se integró a ambas rutinas sin perder lo que vino a buscar: tiempo con su padre.
Hoy comparten charlas, silencios, proyectos y una convivencia que Andy definió como una “adicción basada en el amor”. Ese reencuentro, lejos de ser un retorno forzado, se transformó en una nueva etapa para los dos: él, reafirmando esa búsqueda de calma que tanto defiende; ella, construyendo identidad y camino propio desde un lugar que, esta vez, eligió volver a habitar.