DECORACIÓN
Así quedó la nueva cocina de Juliana Awada en su casa de Villa La Angostura
En un rincón idílico de Villa La Angostura, Juliana Awada ha demostrado una vez más su habilidad para transformar los espacios de su hogar con una elegancia inconfundible. Recentemente, capturó la atención de sus seguidores en las redes sociales al dar a conocer la espectacular renovación de su cocina, una obra maestra de diseño que armoniza rusticidad y modernidad con un toque de elegancia escandinava cultivada a lo largo del tiempo.
La nueva cocina de Juliana Awada se revela en lo que podríamos llamar un viaje visual que recorre cada detalle cuidadosamente seleccionado. La presencia dominante de la madera es notable, envolviendo el espacio con su calidez característica. Desde las alacenas hasta los módulos de guardado, todo se tiñe de tonos suaves, creando un ambiente acogedor que es iluminado naturalmente por las amplias aberturas. Este marco estético no solo refleja una pericia en el manejo del diseño interno, sino que también vibrante con la naturaleza circundante, provocando una sensación de calma y equilibrio.
Un elemento central en este rediseño es la elección de electrodomésticos de acero inoxidable que no solo contrastan sino que también complementan los tonos neutros del entorno. Este contrapunto metálico, junto al techo de hormigón visto engalanado con detalles en negro, podría haber resultado arduo o desenfocado en otro contexto. Sin embargo, bajo la guía de Juliana Awada, se transforma en un símbolo de modernidad que coexiste cómodamente con la esencia patagónica del lugar.
Más allá de los rasgos estructurales y arquitectónicos, lo que verdaderamente otorga color y vivacidad a este retrato urbano de renovación es el toque decorativo que se centra en la isla principal. Aquí, un florero de cristal con peonías frescas resalta con volumen y color, introduciendo un aire de romanticismo que al contrapeso de la madera y el hormigón, cobra una relevancia única.
Finalmente, la cocina de Juliana Awada en Villa La Angostura no es solo un ejercicio de estilo y funcionalidad sino una manifestación de cómo los espacios pueden evolucionar sin perder su esencia. La integración de elementos de temporada como las flores y el compromiso con un diseño práctico, invitan a un vivir en sintonía con el entorno. Este espacio reluciente, y visiblemente orquestado por un ojo paciente y considerado, se define como un nuevo estándar visual en la vida doméstica contemporánea.