Muerte de Valentín: una médica dijo que los estudios mostraron daño severo "compatible con hipoxia" desde el primer día
Por Candela Rossi Bustafán y Sofía Agüero
La médica intensivista Danisa Chagalj declaró este viernes en el tercer día del juicio, que tiene como único imputado al médico anestesiólogo Mauricio Atencio Krausse, por presunta mala praxis en una intervención quirúrgica realizada el 11 de julio de 2024, que derivó en la muerte del pequeño Valentín Mercado Toledo. La profesional detalló cómo recibió al niño en Terapia Intensiva, qué evolución presentó en las primeras horas y cuáles fueron los estudios que permitieron identificar un daño neurológico severo compatible con un cuadro de hipoxia.
Al recibir el pase de guardia, Chagalj fue informada de que Valentín ingresó a Terapia Intensiva luego de una cirugía programada y de un episodio crítico intraoperatorio. Según resumió, le explicaron que el niño había sufrido un cuadro equiparable a un paro cardiorrespiratorio durante la intervención, que había sido revertido “rápidamente” con maniobras de reanimación y una dosis de adrenalina, y que llegó al servicio intubado y conectado a un respirador.
La médica señaló que, en ese contexto, la indicación inicial era mantenerlo ventilado y sedado, pero con la idea de intentar despertarlo para evaluar su respuesta neurológica y definir si podía retirarse el respirador. Contó que, en un primer momento, el niño abrió los ojos ante la voz de su mamá y que pareció intentar mover las piernas, aunque advirtió que ese gesto se dio todavía bajo efecto de medicación sedante y no permite afirmar un estado de conciencia plena.
Poco después, describió, comenzaron a aparecer signos que le llamaron la atención: habló de un “despertar anómalo”, con aperturas oculares inesperadas y movimientos tipo temblor en los miembros superiores. Frente a ese cuadro, decidió solicitar de inmediato una tomografía computada de cráneo para descartar complicaciones “groseras”, como un sangrado intracraneal o una lesión asociada a falta de oxígeno.
Explicó que, en paralelo, se mantuvo el esquema de sedación y ventilación mecánica como medida protectora para el sistema nervioso central. Ante la persistencia de los movimientos anómalos, se consultó al servicio de Neurología, que indicó medicación específica para intentar controlarlos y estableció un periodo de observación antes de nuevos intentos de despertar.
La médica relató que luego se realizó un estudio Doppler transcraneal, a cargo de una especialista, que describió signos compatibles con daño severo del sistema nervioso central, aunque todavía sin criterios para diagnosticar muerte encefálica. Más tarde, a partir de la indicación del equipo de Neurología, se avanzó con una resonancia magnética de cerebro y un electroencefalograma.
Según resumió Chagalj, los informes de esos estudios dieron cuenta de imágenes compatibles con lesiones hipóxicas en estructuras profundas del cerebro, lo que reforzó la sospecha de un daño neurológico grave. Al mismo tiempo, detalló que Valentín comenzó a presentar trastornos hidroelectrolíticos —alteraciones de líquidos y sales del organismo— que se asocian con cuadros de lesión severa del sistema nervioso central, frente a los cuales se ajustaron líquidos y medicación para intentar estabilizarlo.
Sobre el tramo final de la evolución, la médica explicó que el protocolo para la evaluación de muerte encefálica en pacientes pediátricos está regulado por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) y que el equipo siguió esos lineamientos: se respetaron los tiempos de sedación, se realizaron las pruebas clínicas necesarias y se completaron los estudios complementarios exigidos. Señaló que, una vez que se constató la ausencia de respuesta neurológica compatible con muerte encefálica, se informó la situación a la familia en conjunto con el servicio de Terapia Intensiva, Neurología y el cirujano que había intervenido.
Finalmente, Chagalj indicó que, tras esa comunicación y luego de cumplidos todos los pasos médicos y legales, se confirmó el diagnóstico de muerte encefálica de Valentín Mercado Toledo, quien había ingresado al sanatorio para una cirugía programada y murió días después a causa del daño neurológico producido.
Qué pasó con Valentín
Valentín Mercado Toledo ingresó el 11 de julio de 2024 al Sanatorio Juan XXIII para una cirugía programada por una hernia diafragmática. Según la acusación, después de finalizado el procedimiento presentó un episodio de hipoxia que derivó en daño neurológico irreversible. Fue diagnosticado con muerte encefálica y falleció una semana más tarde, tras la autorización familiar para la desconexión. El proceso judicial se inició por denuncia de sus padres, Ariana Toledo y Daniel Mercado, y Atencio Krausse enfrenta cargos por homicidio culposo.