2025-11-25

25N: los femicidios que marcaron a Roca y que aún interpelan frente al avance de la violencia contra las mujeres

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Roca vuelve a mirar de frente los femicidios que sacudieron a la ciudad en las últimas décadas. Historias atravesadas por la violencia machista, causas judiciales y heridas que aún exigen políticas efectivas de prevención.

Durante este martes se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. A través de movilizaciones y diversas actividades, se busca reflexionar y actuar frente a las múltiples formas de violencia que siguen afectando la vida, la salud y las oportunidades de las mujeres y las niñas. Pero fundamentalmente, como cada año, las voces se alzarán para exigir politicas públicas más concretas, más efectivas. 

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La fecha se instauró en 1981 durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, a raíz de un triple femicidio ocurrido en República Dominicana. Desde ese entonces, hasta la fecha el panorama parece complejizarse más a pesar de las diversas luchas colectivas. En Argentina, los crímenes perpetuados en un contexto de violencia de género van en aumento. Desde la agrupación feminista Mumalá aseguraron que esta situación viene acompañada por una crueldad extrema, un retroceso importante en lo institucional y la multiplicación de discursos de odio. 

Desde el 1 de enero al 30 de octubre se registraron 211 femicidios en todo el territorio argentino, 4 de ellos ocurrieron en Río Negro. A nivel nacional, se comete un femicio cada 34 horas. Nuestra región no es ajena a esta lamentable y dolorosa realidad. 

En Roca, varios femicidios han marcado la memoria colectiva y revelan la persistencia de relaciones de poder letales entre agresores y víctimas. 

Entre los casos más dramáticos de nuestra ciudad se encuentra el de Daiana García, asesinada el 18 de enero de 2008. Tenía solo catorce años y estaba embarazada. Su novio, César Offidani, dejó un macabro mensaje en su propio crimen: escribió sobre su abdomen “Te gané Juan, me la llevé yo”. El femicidio fue juzgado como homicidio simple en su momento, dado que todavía no existía la tipificación legal específica. Offidani fue condenado a 13 años de prisión, pero el caso dejó una herida colectiva profunda.

Un año más tarde, el 25 de enero de 2009, Prosperina Quiñenao, de 56 años, apareció ahorcada en su casa de Roca. Su pareja, identificado como Agustín, afirmó haber regresado a la vivienda y encontrarla así, pero los peritajes revelaron marcas de defensa en el cuerpo del hombre, lo que apuntó a una muerte violenta. Este tipo de homicidios —que ocurren en la intimidad del hogar, bajo la apariencia de tragedia doméstica— subraya la peligrosidad de la convivencia para muchas mujeres.

En marzo de 2010, la ciudad se conmovió nuevamente al conocerse el asesinato de Mónica Beatriz Rumay, quien murió tras recibir un disparo en el rostro. Su pareja fue imputado por homicidio agravado con arma de fuego, y aunque sostuvo que se trató de un accidente —que el revólver se le escapó o se tropezó con él—, los peritos determinaron que el disparo fue dirigido desde muy cerca, y no hubo indicios de que el arma estuviera siendo manipulada sin intención. La sentencia unánime descartó la versión del “accidente”.

Otro femicidio que sacudió a la comunidad ocurrió el 21 de junio de 2018: Leticia Gómez, de 26 años, fue apuñalada por su expareja, Mario Bravo, frente a su casa en el barrio Aeroclub. Leticia acababa de regresar de la escuela cuando fue abordada por él. En el juicio quedó demostrado que ella había sufrido violencia no solo física, sino también económica y psicológica. Bravo fue condenado a prisión perpetua en abril de 2019, en la primera sentencia de ese tipo por femicidio en Roca.

Bravo esperó a Leticia afuera de su departamento y la asesinó

 

En octubre de ese mismo año, Patricia Parra fue atacada con brutalidad en Colonia Fátima, Cervantes: su ex pareja la apuñaló al menos treinta veces. El caso es paradigmático no solo por la ferocidad del ataque, sino también por la velocidad con que se formuló la imputación: apenas 24 horas después del hecho, ya se había ordenado su prisión preventiva. Esa prontitud procesal fue en su momento valorada como un indicio de transformación institucional, aunque el dolor persiste en la víctima y su entorno.

El 3 de marzo de 2021, fue hallado el cuerpo semienterrado de Claudia Alejandra Casmuz, de 28 años, en un campo rural. Fue asesinada por Gregorio Antonio Colicheo, contra quien se dictó cadena perpetua. Según la investigación, Claudia recibió dos disparos: el segundo fue fatal, tras un golpe contundente en la zona maxilar. Expertos creen que su muerte ocurrió semanas, incluso meses, antes del hallazgo. Este crimen fue especialmente resonante porque se enmarca también en otras violencias: Colicheo ya había sido condenado por la desaparición y muerte de otro hombre, Javier Videla, lo que evidencia un patrón de violencia letal en ese entorno.

Colicheo asesinó a Casmuz y luego ocultó el cuerpo

 

El caso más reciente y quizá uno de los más impactantes fue el de Nicole Ailín Posadas, el 17 de febrero de 2024. Nicole vivía en el barrio Tiro Federal de Roca; en la madrugada fue brutalmente golpeada por su pareja, Oscar Carriqueo. La muerte no llegó de forma instantánea: recibió múltiples golpes, entre ellos uno en la cabeza con una barra de hierro. Intentó pedir ayuda, salió tambaleando hacia la vereda, pero terminó cayendo donde perdió la vida. Durante el juicio, más de cuarenta testigos dieron testimonio, y se presentó abundante prueba científica. El jurado la declaró culpable por femicidio, en un veredicto unánime. Desde la fiscalía se reveló que Nicole había sufrido una violencia sostenida a lo largo de la relación.

Carriqueo, el hombre que fue condenado por el femicidio de Nicole. Foto: Tania Domenicucci

 

Desde hace más de una década, la violencia machista está contemplada en nuestra legislación como un delito específico y agravado. En Argentina, la figura de femicidio fue formalmente incorporada al Código Penal el 14 de diciembre de 2012, mediante la Ley 26.791, que modificó el artículo 80 para tipificar como agravado el asesinato de una mujer por parte de un hombre cuando existe violencia de género. A partir de entonces, se prevé la prisión perpetua para quienes los cometan.

Estos casos, que transitan desde 2008 hasta 2024, no son sucesos aislados: son ejemplos dolorosos de cómo la violencia de género mata, y de cómo el Estado y la justicia deben responder con firmeza, memoria y reparación. La incorporación del femicidio al Código Penal en 2012 fue un paso crucial, pero su sola existencia legal no basta mientras cada víctima siga siendo solo un número.

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