Roca Rugby Club, 40 años de pertenencia: un aniversario que late en cada cancha y se vive en el predio de Stefenelli
El jueves 20 de noviembre, el Roca Rugby Club celebró cuarenta años y desde 1985, en ese pedazo de tierra que se volvió hogar, el Roca Rugby Club creció con una convicción simple: que los afectos también se construyen. Fue un grupo de roquenses el que decidió que el rugby necesitaba, por fin, una casa propia. Lo que entonces fueron cinco hectáreas de salitre y polvo en Stefenelli —un terreno “prestado a la esperanza”— hoy son nueve hectáreas vivas, con canchas impecables, hockey, quinchos, albergue, gimnasio y un movimiento deportivo que atraviesa generaciones. En ese mismo suelo, donde antes había vidrios y escombros, el club escribió una de las historias más queridas de la ciudad.
El rugby se juega en Roca desde finales de la década del ’50, mucho antes de que existiera el Roca RC. Hubo camiseta de Curupaytí, etapa en Club del Progreso, años formando jugadores en Tiro Federal, un paso intenso por Deportivo Roca y un peregrinaje eterno por potreros, colegios, barrios y baldíos. Pero la historia propia —la definitiva— nació el 20 de noviembre de 1985, cuando se fundó formalmente el club en un predio ubicado en Rochdale y Carlos Gardel, en Stefenelli. Ese primer terreno, comprado “con firmas prestadas y mucho coraje”, marcó el inicio de una identidad. Ahí mismo sigue estando, ampliado, mejorado y trabajado todos los días durante cuatro décadas.
A partir de ese impulso, el crecimiento dejó de ser un deseo para convertirse en una práctica cotidiana. De cinco hectáreas pasaron a nueve, sumaron canchas reglamentarias —la Cancha 1, históricamente señalada como una de las mejores de la Patagonia—, tres quinchos, un gimnasio, un albergue y nuevos espacios de entrenamiento. Y en ese mismo camino, el club sostuvo una forma de estar en la ciudad: actividades solidarias, colectas, acompañamiento a familias del barrio y apoyos discretos para que ningún chico dejara de jugar por cuestiones económicas. Ese vínculo silencioso con la comunidad, muchas veces anónimo, también explica por qué el Roca Rugby Club siempre fue más que un club.
La historia se sostiene en nombres que firmaron el acta fundacional: Enrique Asencio, Demetrio Cristóbal, Alberto Besi, Enrique Teixido, Danton Side, Eduardo Stoffel, Gianni Tronelli, César Remon, César Di Pascual, Nery Villablanca, Juan Carlos Giovanovich, entre otros. Pero también en los que acompañaron desde el esfuerzo silencioso de todos los días. Alberto Besi, figura clave y memoria viva del rugby roquense, describió esos primeros años como algo más que deporte: “No teníamos cancha, pero teníamos amor y pasión”. Su influencia marcó a generaciones completas, entre ellos a jugadores que llevaron el nombre del club al mundo.
A lo largo de estas cuatro décadas también hubo despedidas. Martín Suertegaray, presidente entre 1998 y 2003, fundador de la agrupación de veteranos Verracos y uno de los motores del crecimiento institucional, falleció en 2019. En el club se lo sigue nombrando con respeto y afecto: su compromiso dejó obras, vínculos y una forma de entender el rugby que aún perdura.
Del semillero roquense surgieron tres nombres que trascendieron fronteras: Rolando “Yanki” Martin, figura histórica del SIC y de Los Pumas, considerado uno de los mejores terceras líneas del mundo; Gustavo “Gringo” Piergentili, capitán de Los Pumas 7s, una de las grandes figuras del circuito mundial; y Alejandro Moreno, quien jugó en Francia, Inglaterra y en la selección de Italia, después de formarse entre Roca RC y Alto Valle. Todos ellos recuerdan al club como el lugar donde aprendieron valores antes que técnicas.
Con el tiempo, el Roca RC incorporó hockey sobre césped, lo sumó a su estatuto y acompañó el crecimiento hasta convertirlo en otro de los orgullos de Stefenelli. La inauguración oficial del piso sintético —una de las primeras superficies profesionales de la región— marcó un antes y un después. Hoy, el hockey del club sostiene un desarrollo sostenido, con cientos de jugadoras y jugadores. Entre los logros recientes sobresale Antonia Malloni, convocada a la Selección Argentina Sub-16 para una concentración en Mendoza y un encuentro internacional en Chile, un orgullo para el club y para toda la ciudad. En ese recorrido también aparecieron hitos que abrieron caminos nuevos: como Cande Juan, la primera jugadora formada en el club en llegar al seleccionado de rugby femenino y hoy parte de las ‘Jaguares’, representando a la Argentina en competencias internacionales.
A lo largo de su historia, el Roca RC también participó de iniciativas comunitarias como Rugby en Acción por la Inclusión, desarrollado en el Establecimiento de Ejecución Penal Nº 2. Allí, referentes como Gabriel Villalba y Alejandro Moreno acercaron el rugby y sus valores a internos del penal. No fue el centro del club, pero sí parte de su identidad: el deporte como herramienta para construir.
En lo deportivo, el club vivió años inolvidables: títulos locales, una década brillante en la Unión de Alto Valle y el histórico tricampeonato del Torneo Regional Patagónico en 2017, 2018 y 2019. Cada logro tuvo un sello: defensa, pertenencia y trabajo colectivo. Y cada generación aportó algo nuevo sin romper la tradición.
Hoy, bajo la presidencia del médico Santiago Bonfiglio, el Roca RC sostiene más de 500 deportistas entre rugby y hockey, con infantiles que crecen cada año, rugby femenino, hockey masculino, mamis hockey, veteranos y un movimiento social que excede al deporte. El plantel superior ya inició la preparación para la temporada 2026, con cuerpo técnico encabezado por Nacho Prieto, mientras que juveniles M17 y M18 se suman en los próximos días.
Este sábado, la comunidad del club se reunirá en la Asociación Española para celebrar los cuarenta años con una cena y un after que promete ser histórico, un abrazo colectivo a todo lo que se construyó desde 1985.
Porque, al final, la historia del Roca Rugby Club se cuenta así: un lugar que empezó con nada y terminó siendo casa de todos. Un club que nunca dejó de sumar gente.