CONFESIONES
Gastón Pauls reveló el papel de Marcela Kloosterboer en el peor momento de su vida
La mayoría de las veces, se dice que la vida es una secuencia de momentos que, al entrelazarse, dibujan nuestro destino. Para alguien como Gastón Pauls, esta afirmación parece tener un significado aún más profundo y vital.
Recientemente, en una minuciosa confesión pública, nuestras miradas se toparon con una historia llena de dolor, batallas internas, y finalmente redención. El actor, conocido por sus roles en innumerables y exitosas producciones, arrojó una luz poderosa sobre su particular lucha contra las adicciones, una lucha que estuvo a punto de engullirlo, pero que, milagrosamente, no lo hizo gracias a la intervención oportuna de dos mujeres especiales: Marcela Kloosterboer y Cristina, la madre de la actriz.
Gastón Pauls aprovechó su plataforma pública para relatar el escalofriante descenso hacia la oscuridad que supone estar atrapado por las drogas, sin ningún atisbo de salida real a la vista. Sin embargo, detrás de este relato sombrío, emerge también una historia inspiradora de redención y resiliencia.
Fue durante una década de deterioro físico y emocional extremo donde se refugió en las adicciones como respuesta automática a la vida y sus desafíos. Nos confesó que había caído en una repetitiva negación que justificaba su estilo de vida nocivo. Sin embargo, su mensaje no busca dramatizar su experiencia, sino, por el contrario, utilizar su historia como faro para otros que navegan las mismas aguas embravecidas.
El testimonio incluyó un poderoso recuerdo: sus noches sin dormir al borde del colapso vertiginoso. Sin embargo, hubo un instante definitivo, un punto de inflexión en el que, según Pauls, comprendió la necesidad de rendirse para poder comenzar a recuperarse. “Declararse derrotado es ir contra la corriente”, aseveró con valentía, influyendo no solo en la conversación sobre la adicción, sino también redescribiendo el concepto de rendición como un acto de fortaleza interna.
Fue luego que Agustina Cherri, su antigua pareja, desempeñó un papel fundamental en este renacer. Con intuición y cariño, le redirigió hacia quienes sabían cómo intervenir y ayudar, un paso que lo acercó a la madre de Marcela y luego, a su propia salvación. La confesión de necesitar ayuda sigue siendo una de las decisiones más cruciales del actor, y desde entonces, aquel encuentro con Cristina y Marcela resultó ser el faro guía hacia su rehabilitación.
Con sensibilidad y franqueza, ellas pintaron una imagen clara y cruda de un futuro que no perdona el desvío y le ofrecieron la ayuda que tan desesperadamente necesitaba. En esta historia, la sinceridad y el cariño fueron herramientas potentes que lo mantuvieron en el trayecto correcto, consolidando el profundo agradecimiento de Pauls. Sin su intervención, el desenlace habría sido incalculablemente menos afortunado.
De cara al apoyo incansable que recibió, Gastón voltea la mirada del público hacia un mensaje optimista que invita a la sociedad a ser parte del cambio: siempre habrá seres dispuestos a ofrecer una mano, aún cuando parece que el mundo se desmorona. Compartir esta vivencia es, sin duda, un recordatorio de que hasta las peripecias más oscuras pueden abrir las puertas de un nuevo y hermoso amanecer.