2025-11-02

NATURALEZA

La casa ecológica de Germán Martitegui: sin luz eléctrica y hecha con materiales sustentables

Germán Martitegui sorprendió al mostrar su casa ecológica sin electricidad

En un rincón remoto del Delta del Tigre, alejado del bullicio urbano y de las constreñidas normas del avance tecnológico, Germán Martitegui ha construido un refugio que va más allá de una simple vivienda: es un retorno a la esencia, a la vida en su estado más puro. Su casa ecológica es una declaración de principios, un espacio en el cual la naturaleza y la simplicidad permiten encontrar un equilibrio ausente en la vida moderna.

Diseñada meticulosamente con materiales reciclables y biodegradables, esta casa emblemática prescinde de las utilidades convencionalmente consideradas necesarias. Sin enchufes, ni nuevas tecnologías, el maestro culinario ha optado por un estilo de vida que se refleja en cada rincón de su hogar. Aquí, las paredes son de barro, la estructura de madera y los complementos de fibras orgánicas, todos integrándose armónicamente en el paisaje circundante.

Las mañanas en esta casa son iluminadas por los rayos del sol que atraviesan las ventanas, mientras que al anochecer, las velas reemplazan a las luces eléctricas, proporcionando una atmósfera que invita al recogimiento y a la introspección. El tiempo, a diferencia del exterior, no parece acelerarse; Martitegui disfruta cada instante sin la presión de horarios estipulados por el mundo exterior.

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Este refugio secreto también representa una aventura culinaria inédita. Sin las comodidades de una cocina moderna, el reconocido chef ha decidido redescubrir los sabores de su entorno inmediato. Cada comida es auténtica y representa una conexión directa con la madre tierra: él cultiva sus propios alimentos, revalorizando las verduras nativas, hierbas silvestres y otros ingredientes proveídos por el Delta.

A menudo, el chef comparte su filosofía durante entrevistas, revelando que esta decisión representa un redescubrir de lo vital en medio del caos mediático que rodea a las figuras públicas en su diario vivir. 'No es un capricho, es escuchar el llamado de quien quiero ser', comenta, subrayando que la sencillez es su mayor fortaleza y fuente de alegría.

Desde la paz de su porche, frente a un río que se enmarca en cada amanecer, Germán Martitegui apuesta por un futuro donde la verdadera riqueza se mida en experiencias, momentos y conexiones genuinas, y no tanto en bienes materiales. En una sociedad que siempre demanda más, su humilde morada es un faro que sugiere la revolución silenciosa de la satisfacción plena.

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