RESURGIMIENTO
Lowrdez Fernández reapareció en los escenarios tras la polémica situación con su ex
En una noche cargada de significado, el histórico teatro Gran Rex sirvió como el telón de fondo para la resurrección artística de Lowrdez Fernández, quien regresó a los escenarios para reafirmar su presencia en el mundo musical tras un periodo de tribulaciones personales y públicas.
El silencio reverente del público fue interrumpido por aplausos fervientes cuando la figura angélica de Lowrdez vestida de blanco apareció bajo el foco principal. Las alas que llevaba no eran simplemente parte de su atuendo; representaban su determinación, su deseo de elevarse por encima de las recientes sombras que marcaron su vida. Con valentía, la ex voz de la famosa banda Bandana ofreció un espectáculo cargado de la emotividad que solo el renacer puede conferir.
En su papel de telonera para el reconocido grupo pop A*Teens, Lowrdez no se dejó eclipsar. A pesar de las dificultades de semanas pasadas, incluidas la turbulenta acusación contra su excompañero Leandro García, cuya detención por denuncias de violencia de género capturó la atención mediática, Lowrdez se mantuvo firme. Cada canción que interpretó se convirtió en un canto de superación y resistencia a la adversidad.
Con una serie de interpretaciones que abarcaron desde los hits nostálgicos de Bandana hasta baladas empoderadoras, la cantante conectó con su audiencia no solo a través de su voz, sino también a través de un aura de solidaridad y resiliencia. Un pequeño tropezón durante su actuación desencadenó una risotada colectiva, reforzando el compañerismo y el apoyo entre artista y espectadores. Sus palabras, "un tropezón no es caída", se grabaron en la memoria de quienes presenciaron su actuación triunfante esa noche.
El clímax del concierto llegó con la interpretación de Creo en mí de Natalia Jiménez, un himno que Lowrdez pareció adueñarse. Cada letra resonó como un manifiesto personal, llenando el recinto con la energía de la resistencia renovada. Fue en ese espacio donde su declaración de independencia se hizo palpablemente sonora, afirmando su compromiso con su arte y su vida.
Entre los asistentes estaban su padre y una figura materna muy especial para ella, aunque su madre biológica, Lissa Vera, estuvo notablemente ausente, un reflejo de las luchas internas familiares que aún quedan por resolver. Pero, mientras las luces se apagaban esa noche, lo que quedó claro fue que Lowrdez había logrado reencontrar su voz, una voz definida por nuevas alas y una vibrante confianza para el futuro.