2025-10-26

INTIMIDAD

Azul, la hija de Romina Yan, vive en el exterior y sorprende con su nueva vida

Qué fue de la vida de Azul, la hija de Romina Yan que vive en el exterior con sólo 19 años

En un mundo donde la fama y el arte parecen ser el destino inexorable de la familia Yankelevich, Azul Giordano, hija de la inolvidable Romina Yan, sorprende al elegir un trayecto distinto. Aunque nació en una familia donde el teatro y la televisión son parte del ADN, ella ha optado por un estilo de vida que valora la serenidad. A los 19 años, se encuentra forjando su propio destino al otro lado del mundo, en California.

En la soleada California, Azul decidió asentarse para iniciar su vida universitaria. Lejos de las cámaras que rodean constantemente a su familia, la joven estudiante se dedica a su formación académica en Chapman University, una reconocida universidad que destaca en áreas como arte, comunicación y negocios. En sus rostros se vislumbra el orgullo y amor del abuelo Gustavo Yankelevich, quien no escatima en mostrar su alegría al visitar a su nieta junto a su pareja, Rossella Della Giovampaola.

Pocos podían anticipar que Azul persistiría en mantener un perfil bajo, en contraste con sus hermanos, que han abrazado carreras relacionadas con el mundo artístico. Franco, su hermano mayor, sigue los pasos de su madre dentro del circuito teatral con destacadas participaciones, mientras que Valentín, el hermano del medio, ha encontrado su pasión en la velocidad de los circuitos automovilísticos con el apellido Yankelevich como bandera.

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Este nuevo comienzo para Azul también llega después de semanas complicadas para la familia. El reciente fallecimiento de Mila Yankelevich, una prima cercana de Azul, supuso un duro golpe para el clan, haciendo que estos momentos de reencuentro sean aún más especiales y llenos de significado.

La solidez y tranquilidad que Azul muestra en sus imágenes reflejan una paz que no solo respeta su pasado, sino que también cimenta su futuro. Alejada del ojo público, Azul continúa desarrollando su identidad, un camino que parece ser completamente suyo, reflejando un amor pujante y silencioso, como el legado eterno que dejó su madre, Romina Yan.

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